J.R.R. Tolkien: Creencia y Subcreación.

30 May

Conferenciante: Carlos Fco. Márquez Linares

 

El papel del cristianismo en la obra de Tolkien.

Mabel Tolkien

Tolkien se define a sí mismo como un autor católico. Esto resulta importante, porque podemos ver ciertos matices de esta religión en todos sus libros, a pesar de que él repetirá una y otra vez que no son alegóricos.

Empecemos relatando los hechos. La madre de Tolkien, en 1900, decide convertirse al catolicismo. Eso, en una sociedad anglicana como la inglesa, la convirtió prácticamente en una paria social. A ella,

y al mismo

tiempo, a sus hijos. Era una

viuda que dependía de sus familiares para su manutención, pero éstos, anglicanos, dejaron de lado a la familia de Tolkien. Así, cuando su madre falleció, Tolkien, con 12 años, se encuentra siendo católico en una sociedad que no los aceptaba, con un hermano, y sin nadie que cuidara de ellos. Entonces, aparece en escena un viejo conocido: el Padre Francis Morgan, que se convierte en tutor de Tolkien desde los 12 años, hasta los 21.

El rechazo y el abandono que sintió su madre y él mismo, hicieron que Tolkien siempre “culpara” de la muerte de su madre a sus familiares, y eso hizo que se aferrara mucho más a la religión católica. El tener de tutor a un sacerdote católico, debió colaborar bastante en ese sentido.

Edith Bratt, más tarde, Edith Tolkien

El catolicismo de Tolkien también le causó graves problemas. Tolkien se casaría con Edith Mary Bratt, más tarde Edith Mary Tolkien. Cuando se conocieron, él tendría unos 16 años. Sus notas empezaron a bajar, y Francis Morgan le dio a escoger entre estudiar, q era su único porvenir al carecer de dinero, o empresa familiar, o irse con Edith, y dejar los estudios. Tolkien decidió seguir estudiando.

Finalmente, Tolkien contrajo matrimonio con Edith Tolkien. Con todo, ella era anglicana, de manera que para poder contraer nupcias, ella renunció a su religión en favor del catolicismo. Eso hizo que, con los años, se fueran distanciando, teniendo sus discusiones, que en muchas ocasiones daban como resultado que ella le echara en cara el que la hubiera obligado a convertirse para ser marido y mujer.

No hay que olvidar que en la Inglaterra de principios del s.XX, ser católico era sinónimo, casi siempre, de pobreza, minoría social, y cierta separación. Este rechazo, hacía a Tolkien sentirse orgulloso de ser católico.

Literatura y subcreación

Tolkien siempre se definió a si mismo como un subcreador. Él no se consideraba un creador, puesto que ese papel se lo otorgaba solamente a Dios. Él, solo podía crear en base a lo que Dios permitía, es decir, subcreando sobre la obra divina.

Para él, el mundo que les rodeaba, el mundo real, era el mundo primario, creado por Dios. Todo cuanto habían los hombres, por lo tanto, al no poder ser parte de esa primera creación, era subcreación. Incluso el que crea algo, diciendo que Dios no existe, está haciendo una subcreación, ya que Dios es quien le permite crear.

Como ejemplo, los Valar (muy parecidos a los dioses olímpicos), en el Silmarillion, no pueden crear, solo pueden subcrear. Sus creaciones son una imitación, un eco de la creación de Eru. Melkor, no es capaz de crear. Por eso su canto es discordante. Todo cuanto él puede hacer es subcrear o corromper. Todo cuanto intente hacer viene, en último término, de Eru. No deja de ser planteable, por lo tanto, si todo cuanto ocurre en el Silmarillion, es decir, la caída de Melkor, Sauron, la guerra de los Silmarils… todo, es al final una creación de Eru, y por lo tanto, que clase de Dios puede ser Eru que no impide nada de esto.

Tolkien, en cuanto a la subcreación, considera que lo más cercano a la creación, pero siempre siendo subcreación, es la Fantasía. En la fantasía, el mundo es distinto al real, nadie discute lo que en él ocurre, porque es eso, precisamente, fantasía. Las leyes de la física que se han de seguir en las obras de ficción, basadas en el mundo real, no son aplicables en la Fantasía. Por ello, es lo más próximo que el hombre se encuentra a la subcreación.

Con todo, el mundo de La Fantasía no es infinito, ni mucho menos. A pesar de las enormes posibilidades que tiene, es necesario que haya cierta coherencia. Si el autor quiere que el lector pueda seguir el libro, se ha de establecer un pacto entre ambos. Es necesario que el lector se crea lo que está leyendo (dentro de unos límites); cuando deja de creerlo, se ha roto la magia, el hilo, y entonces, el lector observa que todo era subcreación.

Aún creamos según las leyes por las que fuimos creados.

Es un don tanto la capacidad de subcrear, como la propia obra creada. Todas las subcreaciones al final son en beneficio y gloria de Dios. Él es el creador principal, por lo tanto, Él es quien nos ha dado los dones para subcrear. Todo cuanto hagamos, lo honra.

La envidia

La envidia es importante en la obra de Tolkien. La envidia siempre ocasiona la caída, algo que en con Tolkien, aparece mucho. Los elfos, son criaturas ligadas a la tierra. Son inmortales, pero cuando mueren, desaparecen. Mueren con el mundo. Cuando el mundo se acabe, ellos morirán. Por el contrario, los hombres son de una existencia efímera como cuerpos, pero su alma es eterna, aunque eso no se vea nunca, y por lo tanto pueden alejarse del mundo y disfrutar de la vida en el más allá.

Esto, ocasiona envidias entre ambos colectivos. Los elfos envidian a los humanos por su alma eterna, y los humanos, que temen a la muerte porque no hay nadie que haya vuelto de ella, si es que se puede volver, envidian a los elfos por su inmortalidad en la tierra.

Los elfos, ante este miedo, deciden crear los Anillos de los Elfos, para ralentizar el envejecimiento del mundo. Con todo, esto va contra los intereses de Eru, que los ha creado de una manera determinada, y podría decirse que los elfos reciben su castigo cuando Sauron crea el Anillo Único, y con él controla a los tres anillos de los elfos. Como vemos, la caída tiene una reacción negativa para los elfos.

Alegoría, Aplicabilidad y Mito.

Tolkien, si algo negó siempre, es que en su obra existiera una alegoría hacia algo. Para él, simplemente era una historia, sin que nada viniera de ningún sitio, ni hiciera referencia a otras experiencias. Para él, en su obra, si bien es cierto que había mucho conocimiento proveniente de su vida (subcreación), también es verdad que ésta no esconde ningún mensaje oculto, que no hay nada más allá de lo que se está viendo.

Así, cuando siempre le decían que la Guerra del Anillo era la 2ª Guerra Mundial, o que el Anillo Único era la Bomba Atómica, Tolkien prácticamente se indignaba. Él consideraba que lo único importante era la propia obra, no un significado alegórico que él no había introducido.

Para él, el autor cuenta una historia; ni más, ni menos. Son los lectores (somos), los que buscan significados a algo que él ha dicho. Somos nosotros los que intentamos ver más allá de lo que hay, e inventamos lo que no hay.

Tolkien reconoce haber escrito un cuento a partir de ciertas ideas religiosas, pero que éste no encierra ni alegoría ni parábola. Simplemente consideraba que era imposible escribir algo obviando la vida de uno mismo, y por lo tanto, al final, lo que él escribiera tenía que tener reflejos de su propia vida, sin que ello significara que había algún mensaje.

La gente, con todo, a veces le decía cosas que, una vez el propio Tolkien reflexionaba, hasta él mismo reconocía que era correcto lo que eso representaba, sin que al escribirlo, él hubiera tenido esa intención. Su propio subconsciente lo traicionaba en ocasiones, y le hacía escribir algo que al final se podía entender como otra cosa.

Este es el caso del Pan de Lemba.

Se trata de algo que da fuerzas, revitaliza, y que cuanto más comes menos necesitas comer de otros alimentos. Duradero. Cuando le dijeron que era, claramente, la Eucaristía, Tolkien no pudo menos que reflexionar, y darse cuenta de su gran parecido (e incluso reconocerlo). Con todo, se excusó diciendo que esa no había sido, ni mucho menos, su intención. Él buscaba un alimento para los hobbits, algo que les diera fuerzas, que les permitiera viajar lejos sin tener que detenerse a cazar, y que ocupara poco. Tolkien necesitaba que las cosas parecieran lógicas, para que no se rompiera el nexo de unión entre el lector y el libro. Si Frodo y Sam hubieran viajado días y días sin detenerse para cazar, el lector se habría preguntado “¿y estos que comen?”, lo que habría roto el “pacto” entre obra y lector. Por eso, sacó la idea de las lembas. Y encajaban perfectamente.

Tolkien considera que “venimos de Dios […] e inevitablemente los mitos que entretejamos, aunque contengan error, también reflejarán un fragmento desprendido de la auténtica luz, la verdad eterna que está con Dios. Ciertamente sólo al hacer mitos, sólo al convertirse en subcreador e inventar historias puede el hombre aspirar al estado de perfección que conoció antes de la Caída. Nuestros mitos pueden estar errados, pero se encaminan, aunque temblorosamente, hacia el verdadero puerto, mientras que el progreso materialista sólo conduce al un abismo abierto y a la Corona de Hierro del poder del Mal.”

Tolkien, considera que quien escribe los mitos, cree en esos mitos. Para quién lo está escribiendo, todo cuanto cuenta es cierto; su historia, ha ocurrido. Esos Mitos son reales, aunque en realidad no lo sean, y resulta imposible verificar si lo han sido o no. El escritor debe proporcionar una explicación a aquello “extraño” que ocurra, aunque al final sea una explicación épica o heroica.

Para Tolkien, con todo, esos Mitos eran sencillos de hacer. Hoy en día, nadie podía verificar que aquello no había ocurrido realmente. El escritor podía creerlos, y hoy nadie podría demostrar la falsedad de estos (aunque tampoco su veracidad). Lo difícil, para Tolkien, era escribir Mitos en la actualidad, puesto que cualquier mito podía ser comprobado en el momento. La sociedad era más inteligente, menos crédula. Por eso, Tolkien, al escribir, consiguió publicar el Señor de los Anillos, ya que a pesar de ser fantástico, la magia con el lector no se rompía. En cambio, el Silmarillion era demasiado increíble, fantasioso. La gente no habría creído lo que había en esa historia, y por lo tanto, el pacto estaría roto antes de forjarse.

Algo que Tolkien utilizaba, era introducir al lector en medio del mundo. Quería que el lector no comprendiera todo cuanto ocurría a su alrededor. Cuando Merry y Pippin, son capturados por los Tumularios y llevados a los Túmulos, cuando Tom Bombadil los rescata, Merry grita “Los hombres de Carn Dûm cayeron sobre nosotros de noche y nos derrotaron”. Tolkien no da mayores explicaciones en referencia a quienes son los hombres de Carn Dûm, ni de quién son esos túmulos. Sencillamente, lo que hace Tolkien es introducir al lector en un mundo del que, al acabar de acceder, no puede aspirar a conocer todo cuanto ocurre, o todo cuanto ha ocurrido. Sin haber leído el Silmarillion, el lector no puede saber qué es Carn Dûm. Eso es algo que hace al lector sentirse inmerso en la obra.

La cosmología de Tolkien.

  • Dios -Eru- es el Dios creador, y estaba antes de todas las cosas.
  • Todo lo que no es Dios es creación.
  • Dios crea seres dotados de cuerpo (hroa) y alma (feä).
  • Los seres espirituales creados por Dios son sus hijos.
  • Sólo Dios puede crear vida. Los seres creados pueden remedar y pervertir, pero no verdaderamente crear.
  • Se produce una rebelión de los primeros creados, por envidia y ansia de dominio, liderada por el más poderoso de los hijos de Dios.
  • Dios es bondadoso y respeta la libertad de los seres creados, pero apartarse del designio divino implica extrañamiento de la divinidad y es el origen del mal en el mundo.

A continuación, podemos observar algunas diferencias en las propias similitudes entre la obra de Tolkien, y la religión católica.

  • Los primeros seres creados por Eru (los Valar), son manifestaciones de los diferentes    aspectos e intereses de Dios; uno representa al agua, otro a la tierra, otro a la legalidad…; por el contrario, los primeros seres creados por Dios (en realidad los segundos, pues los Leviathanes fueron creados primero), los ángeles, si bien son muy parecidos a los propios Valar, no representan un aspecto concreto de Dios. Son simplemente los primeros creados, poderosos, y bastante parecidos.
  • El modo de la creación, por medio de la música, en el caso de Eru, y la creación sólo por Dios, en el caso de la religión católica.
  • Algunos de los poderes angélicos deciden vivir dentro de los confines del mundo creado (Arda), llenándolo de significado con su poder y atándose a él.
  • Los hijos no angélicos de Eru son de dos tipos: elfos atados a la Tierra mientras ésta perdure y hombres de corta vida en la Tierra pero cuyo destino no está atado a la Tierra.

La caída y la derrota

En la Biblia hay muchas caídas (Adán y Eva, Caín y Abel, La torre de Babel…). Estas caídas se ocasionan porque alguien se rebela contra el plan divino, y, por ello, Dios debe castigar a quien se ha atrevido a tal afrenta. El castigo, tiende a ser muy duro (el derrumbe de la Torre de Babel que sepultó muchas vidas, la expulsión del paraíso para Adán y Eva…).

También, en la Tierra Media hay caídas. Y muchas.

Melkor, o Morgoth· Melkor: El primer en caer. Se rebela contra Eru (Dios), y es expulsado por sus hermanos. Es el más poderoso de los hijos de Eru (como Lucifer), y se dedicará a corromper todo cuanto pueda de la obra de su padre y de sus hermanos. La mancha de Arda es ocasionada por él. La Tierra no es como debería haber sido, ha quedado manchada por Melkor, pero de ello surge algo bueno, una belleza más perfecta que si hubiera sido inmaculada.

· Aule: Es uno de los Valar. Tenía en él la esencia del Creador. Aule estaba impaciente por ver vida en la Tierra, y había pasado mucho tiempo desde que Eru había creado la Tierra, y ante la espera, decide crear unos seres, a escondidas de Dios (Eru); crea a los Enanos a partir de la piedra. Cuando Eru lo descubre (porque Eru lo ve todo), ofendido porque Aule haya creado vida antes que sus “primeros nacidos”,  decide castigarle. Le acusa de crear imperfección, unos seres autómatas, sin voluntad propia, que solo obedecen las órdenes e intereses de Aule, una creación errónea. Asó, Aule acepta acabar con ellos, pero Eru lo detiene, pues los enanos, en vez de obedecer como autómatas, se niegan a morir. Eru les ha dado voluntad, y por lo tanto, pueden vivir, pero deberán dormir hasta el momento en que haya puesto en el mundo a los primeros nacidos. Con todo, vemos la parte negativa de esto. Los enanos y los elfos siempre se llevarán mal, y serán prácticamente enemigos, en recuerdo de aquella primera vez que los enanos casi fueron destruidos para que los elfos fueran los primeros nacidos.

· La caída de Feanor: Feanor, creador de los Silmarils. El mayor artesano de toda la historia de la Tierra Media, posiblemente. Era un elfo orgulloso, que se creyó capacitado para burlarse de los Valar y actuar por su cuenta. Su caída, se da porque no quiere poner SU creación al servicio de LA creación. Su caída llevó la destrucción a los Noldor y a los Teleri, y le causó a él mismo la muerte. Su caída se da porque no está dipuesto a que, trás la destrucción de los Dos Árboles que alumbraban Valinor, se niega a que sus Silmarils puedan devolverles la fuerza y la vida a los Árboles. Su orgullo, su arrogancia y su mezquindad ocasionaron la muerte de miles de elfos.

· La caída de los hombres: Númenor.

· Denethor:  Denethor, Senescal de Gondor, enloquece al saber que su hijo Boromir ha fallecido, y al saber que el legítimo Rey de Gondor ha llegado a Minas Tirith, y que él va a perder su sillón, en el que lleva tantos años sentado. Está a punto de acabar con la vida de Faramir, su otro hijo.

· Boromir: Cae al intentar utilizar el Anillo Único para su propio beneficio, traicionando al propio Frodo. Con todo, muere dignamente, defendiendo a los

Aule, y los enanos con voluntad.

hobbits Merry y Pippin.

· Los elfos: Durante la 2ª Edad, se forjan los Anillos de los Elfos, con la intención de poder controlar el ritmo del mundo, y así poder alargar sus vidas. Son castigados, ya que Sauron crea su Anillo Único, y controla al de los elfos. Esto acaba ocasionando el fin de los elfos en la Tierra Media y su vuelta a Valinor.

·Saruman: Intenta parecerse a Sauron, pero no consigue alcanzar tal poder, y acaba cayendo, igual que los anteriores.

Tolkien deja claro que la salvación no está en la Tierra. Si vemos su obra, recoge perfectamente el sentir de que el mal no es erradicable. El mundo está caído. La simiente de la caída está permanentemente en la Tierra. La historia siempre se repite. Los elfos consiguen infligir una derrota a Melkor, pero poco después Melkor arrasa a un gran ejercito de elfos y les causa grandes daños. Cada vez que el bien gana, se da un resurgimiento del mal, que volverá a enfrentarse al mal. Vencen a Melkor, aparece Sauron. Cuando vencen a Sauron, los niños en Minas Tirith juegan a ser orcos. En la vida real, en el mundo primario, ocurre igual. La 1ª Guerra Mundial, la Gran Guerra, fue considerada como la última de las guerras. Poco después ocurrió la 2ª Guerra Mundial. Cuando esta acabó, se inició la Guerra Fría, y la amenaza nuclear. El propio hombre está caído, y no parará hasta haberse destruido, o al menos eso es lo que parece.

Gracia y Eucatástrofe

La Gracia de Tolkien, se refiere a que para que Dios intervenga, uno tiene que ayudarse a si mismo. La intervención divina es más bien, una especie de “suerte” en el momento oportuno, siempre que uno haya hecho tanto como pudiera.

El final del libro, con Gollum arrancándole el anillo del dedo a Frodo, resbalando, y finalmente cayendo a la lava en las Grietas del Destino, para acabar destruyendo el anillo, no es un final torpe. Trata de mostrar esta “gracia”. Así, se demuestra que el bien es lo que ha triunfado. Frodo, al llevar a Gollum consigo durante todo el camino, cuando debería haberlo matado, está cometiendo una locura. Los buenos actos de Frodo para con Gollum durante todo el viaje, hacen que, cuando el propio Frodo se muestra incapaz de acabar con el Anillo, sea Gollum quien acabe haciéndolo, y con todos los lugares posibles en los que resbalar, acaba resbalando en las Grietas del Destino, y muriendo junto con el Anillo; parece ser, que la gracia divina se muestra dándole un pequeño empujón a Gollum.

Otro ejemplo de esta “gracia”, lo vemos en Merry y Pippin. Para una misión tan arriesgada como la que se plantea, hacen falta héroes, y en vez de eso, se manda a cuatro hobbits, dos de ellos un par de jóvenes hobbits demasiado entrometidos. Pero su ofrecimiento generoso hace que no puedan ser rechazados, y finalmente, se demuestra la importancia de éstos, tanto con los Ents, como en Rohan, e incluso ayudando a acabar con el Rey de los Nazgul.

La Eucatástrofe hace que, todo aquello que pueda salir mal, y que parece que tiene que salir mal, sin ninguna posibilidad para el bien, acabe bien, con una victoria del bien. Hay que pensar que todo va a salir mal para que al final, la Eucatástrofe haga que todo salga bien. La Eucatástrofe es el giro de tuerca del último minuto, el cambio de que todo vaya mal a hacer que todo acabe bien. Es un recurso literario muy utilizado, que dota de mayor épica a la historia, pero que ha de ser bien llevado a cabo para que no parezca excesivamente increíble.

El Mal y el Libre Albedrio

Hay una primera versión del mal, maniquea, que nos hace ver que el bien  y el mal son dos compañeros inseparables, que siempre luchan en una batalla sin fin, de la que ninguno de ellos puede salir vencedor definitivamente.

Así, vemos que el Anillo, lo que hace, es amplificar la tentación; Sam se ve como el mejor jardinero, Boromir como el mejor guerrero, y Galadriel como una gran reina, cuando se sienten tentados por el anillo. El mal intenta hacer que caigan (la caída siempre está presente en la obra deTolkien, junto con la tentación; incluso en Sir Gawain, vemos la caída y la tentación como elemento importante de la obra).

En cuanto al libre albedrío este aparece configurado como la libertad que dio Eru a sus creaciones para decidir por si mismas. Dios, por amor a sus hijos, los dota de libre albedrío, y así se excluye de su participación en el bien o el mal de sus criaturas.

Los propios Pueblos Libres, no son libres porque no tengan un líder (lo tienen, y los manda a la guerra sin dudar), si no porque no están sometidos a nadie, tienen el libre albedrío para decidir sus acciones por si mismos (al menos sus dirigentes).

Muerte y Trascendencia

La inmortalidad, estrictamente una longevidad coextensiva en Arda. Para los elfos, el Bien de Iluvatar es la capacidad que les ha dado a los hombres de morir, pero tener un alma que traspase este mundo; los hombres, en su forma de alma, no están ligados a la Tierra. Los elfos si, y por eso, para ellos, cualquier muerte es un motivo de mayor desesperación. Esto lo podemos ver en el matrimonio de Arwen y Aragorn. Arwen, como elfa, puede ser inmortal, pero decide prescindir de esa inmortalidad para estar junto al hombre al que ama, Aragorn. Éste, tiene una longevidad más allá de lo normal, pero finalmente muere como un gran hombre, cuando él quiere, ya que considera que ya ha vivido suficiente, y es hora de descansar (decide morir a los 210 años). Aragorn, muere sabiendo que hay algo más allá de la muerte, tiene esa esperanza, y por ello muere tranquilo y feliz. Por el contrario, Arwen, una elfa educada como tal, llora desesperada cuando ve a Aragorn muerto, ya que para ella, después de la muerte no hay nada. La muerte tiene una trascendencia mayor para ella. Por eso abandona el reino, y se va hasta Lorien para morir sola. Siente un dolor inconsolable, puesto que ella es incapaz de creer en la posibilidad de que el alma sobreviva al cuerpo.

La paradoja del cristianismo

Hay que perder para ganar. Los humildes serán ensalzados. Bienaventurados los humildes porque ellos serán salvados. Jesús tiene que morir para salvar al hombre. El cristianismo parece indicar que para conseguir algún bien, antes hay que sufrir. Sacrificio. En el libro, al final, ocurre algo parecido. Aquellos de los que todo el mundo se ríe, aquellos que son humillados, son quienes finalmente adquieren toda la gloria: los hobbits. El propio Sam, cuando vuelven de las Grietas del Destino, se convierte en alcalde de la Comarca, y Aragorn, como rey, no entra en la Comarca, si no que espera a que Sam salga fuera antes de saludarlo. Se le otorga un gran honor a Sam. Incluso el propio Frodo, aunque de una forma más trágica, obtiene el honor de marchar a Valinor con los elfos. Vemos pues, que aquellas criaturas más humildes consiguen al final, no solo vencer al mal, si no además adquirir gran relevancia y fama.

Conclusión

Puede decirse que el principal propósito de la vida, para cualquiera de nosotros, es incrementar, de acuerdo con nuestra capacidad, el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos, y ser movidos por él a la alabanza y acción de gracias.

Las influencias no canónicas de Tolkien

24 May

Conferenciante: José Manuel Ferrández Bru.

Josemanuelferrandez.com

Esta conferencia, versó sobre las influencias de España en la obra de Tolkien. Si, de España.

Hay que decir algo importante de Tolkien. Nunca le gustó que psicoanalizaran su obra. No le gustaba que trataran de sacarle algún significado oculto o extraño. Para él, su obra era lo que era, sin que nadie tuviera que buscar qué es lo que había influido en que, si había significados alegóricos, etc.

Esta influencia ha pasado totalmente desapercibida en Inglaterra, posiblemente por su “chauvinismo”, haciendo que todo aquello que ocurre más allá de Gran Bretaña no tiene importancia.

Si que es cierto, que la propia biografía de Tolkien influyó en su obra, aunque él prefiera negarlo. Veamos algunos ejemplo.

-Tolkien y Frodo, son huérfanos desde muy pequeños. La madre de Tolkien murió cuando él tenía 6 años, y su padre había muerto cuando él tenía 2. Frodo es cuidado y educado por su tío Bilbo.

-El molino de Sareholle, en Birmingham. Era un lugar cercano a donde Tolkien se había criado, y siempre guardó un gran recuerdo de él. Era un lugar bucólico, en pleno campo, verde, donde él y su hermano acostumbraban a jugar y corretear. Tanto es así, que la Comarca está posiblemente inspirada en esta zona de Inglaterra. Se inspira en esta vida en el campo para realizar esta zona de la Tierra Media.

– La 1ª Guerra Mundial. Marcó mucho a Tolkien (y a cualquiera que participara en ella), y sin lugar a dudas, hay reminiscencias de esta en su obra. Podemos ver una muy clara, entre la Ciénaga de los Muertos, y la Batalla del Somme.  Es una de las batallas más sangrientas de la historia. Los obuses de ambos bandos abrían grietas en el terreno. Cuando los ingleses cargaron para tomar las trincheras alemanas, estos, armados con ametralladoras, mataron a miles y miles de aliados. Esos cuerpos cayeron en los agujeros formados por los obuses, y, cuando poco después llovió. Esos cuerpos quedaron anegados en el agua, y en muchos sitios, se les veía flotando. Es evidente, que el parecido entre una escena y otra es importante.

Más allá de estos apuntes, veamos la influencia española en su vida.

Tolkien tuvo una influencia española en su vida, y una muy importante, además. Se trata del tutor de Tolkien, una especie de padre adoptivo. ¿Su nombre? Francis Morgan. En Inglaterra. En España, era conocido como Francisco Javier (Curro) Morgan y Osborne (1857-1935). En efecto, Osborne. Venía de la misma familia que los actuales, y que Bertín Osborne. Este hombre, era un sacerdote católico, confesor de la madre de Tolkien. Hemos de decir, que su madre se convirtió al catolicismo, algo que en Inglaterra, como es evidente, no estaba muy bien visto. No es que fuera una paria social, pero poco le faltaba. Al verse al borde de la muerte, la mujer le pidió al padre Francis Morgan que cuidara de sus hijos, y que se asegurara que seguían siendo católicos. Y Francis Morgan, lo hizo. Se convirtió en su tutor. Digamos, que los adoptó. Fue su tutor hasta la mayoría de edad de Tolkien.

Francis Morgan fue su tutor y educador durante la parte más importante de la educación de Tolkien. Desde 1982 hasta 1910, en que Tolkien es mayor de edad, y poco después irá a la 1a Guerra Mundial.

Es este sacerdote quien se encarga de su primera educación, así que dejará huella en Tolkien. Es el propio sacerdote quien se encarga de pagar buena parte de su educación, tanto en Birmingham, en la mejor escuela privada que había, que era una escuela no católica (de manera que tuvo que luchar mucho para lograr introducir a un alumno católico), y más adelante, él mismo pagaría parte de la matrícula de Tolkien en Oxford.

Veamos algo de la vida de Tolkien, que tiene relación con su tutor, y con la historia de Beren y Luthien. Tolkien, cuando estudiaba en Birmingham, se enamoró de una chica. Esta chica, más adelante sería su mujer, Edith Marie Tolkien. Ellos estaban juntos, y las notas de Tolkien empezaron a bajar rápidamente. Siendo así, el padre Morgan le dice a Tolkien que debe escoger, entre ser como su hermano, es decir, comprarse una granja y se feliz, o estudiar, conseguir al menos media beca para Oxford, y dejar de ver a esa chica hasta que no sea mayor de edad.  Tolkien quería estudiar, de forma que aceptó dejar de ver a Edith, y se puso a estudiar, de manera que, finalmente, obtuvo esa media beca para Oxford. El resto de sus estudios allí se los pagó Francis Morgan de su bolsillo.

De esta historia, nace, sin lugar a dudas, la historia de Beren y Luthien. Beren, el hombre enamorado de una princesa elfa (Luthien), pero que se enfrenta a la negativa del padre de esta a permitirle estar con ella, a menos que venga con uno de los Silmarils bajo el brazo. Y Beren se va en busca del Silmaril, y finalmente vuelve con uno y puede estar con su amada Luthien. Esta historia, es obvio dónde está inspirada. El padre Morgan es el padre de la princesa.

Con todo, Tolkien jamás deja de querer a Francis Morgan. Lo llama su liberador, y dice que éste le ha dado la libertad. Más adelante, veremos las muestras de afecto que tiene hacia él.

El biógrafo de Tolkien, Carpenter, fue muy duro con el padre Morgan, y lo llamó hombre poco inteligente. También se le consideraba un fanático religioso.

Es gracioso, porque Morgan permitió a Tolkien estudiar en una escuela no católica (algo raro para alguien tan “fanático” religioso), y además, no era precisamente un hombre de escaso intelecto.

Hablemos de Francis Morgan, y sus orígenes.

Venía de una cultura anglo-hispana, del sur de España. Ingleses adinerados habían comprado tierras, sobretodo en Andalucía, y se habían dedicado al vino de Jerez. El vino lo hacían en España, y luego lo vendían en Inglaterra. Francis Morgan descendía de una de estas familias.

La élite económica de estas familias, estudiaba en Inglaterra, y Francis Morgan no fue una excepción. Estudió en el Oratorio de Birmingha, una escuela católica de Birmingham de mucho nivel académico. El propio Tolkien, de joven, pasaba mucho tiempo allí.

Una vez finalizó sus estudios en el Oratory of Birmingham, continuó con sus estudios en la Catholic University College of Kensington, un intento de crear un Oxford católico. No salió demasiado bien, y Morgan se fue entonces a la Universidad de Louvain, en Bélgica, donde paso 2 o 3 años más.

Vemos, por lo tanto, que no era un hombre de escaso intelecto. Era un hombre culto, que había tenido una buena educación.

A ello hay que añadir, que tanto el padre como los tíos de Francis Morgan eran hombres también cultos e ilustrados, y al menos su padre y sus tíos habían escrito algunos libros. Morgan, por lo tanto, tenía buenos antecedentes de cultura.

La familia de Francis Morgan, por parte inglesa, muere con él, con su hermana y con su hermano. Su hermana se hizo monja, su hermano tenía un retraso mental, y él era sacerdote. Esa rama de la familia terminaba ahí. Pero, su familia continúa por la vertiente española; los que se dedicaban al jerez principalmente.

Aparece un nombre, Cecilia Böhl de Faber, conocida como Fernán caballero en sus libros. Era una importante escritora del s. XIX, que escribía bajo seudónimo (seguramente por ser mujer, y la poca aceptación que habría tenido de otra manera). Esta mujer, tenía cierta influencia sobre la educación de Francis Morgan. Ella, pasaba tiempo con el pequeño Francis cuando este estaba en España (y era bastante niño), e incluso jugaba sobre las rodillas de Cecilia.

Por lo tanto, vemos que Francis Morgan era un hombre inglés, si, pero con mucha influencia española. Influencia que sin duda transmitió, al menos en parte, a Tolkien.

La influencia de Francis Morgan (y de la cultura española) en Tolkien

1. Transmisión de su propia tradición.

Podemos ver esto, por ejemplo, en las adivinanzas a las que juegan Bilbo y Gollum en el Hbbit. Analizándolo, 7 de las 8 adivinanzas, provienen de la literatura y tradición inglesas. La 8ª adivinanza (la del viento) viene de Cecilia Böhl de Faber, o al menos, está fuertemente influenciada por ella (tiene una adivinanza escrita muy muy parecida).

2. El gusto de Tolkien por el castellano

A Tolkien, a pesar de que no le gustaba ninguna de las lenguas romances, si que le gustaba, y mucho, el castellano (o español). La primera lengua que Tolkien inventa, el Nazareno, proviene directamente del castellano.

3. La influencia del Oratorio de Birmingham.

Cuando Tolkien se había quedado sin la beca, se dirigía a estudiar al Oratorio de Birmingham. Tiene, sobretodo, una gran influencia católica en él. Le da fuentes católicas para sus libros.

Pio X

4.  Influencias religiosas contemporáneas.

Sobretodo sacadas a través del Papa Pio X. En el Oratorio de Birmingham, uno de los sacerdotes, Denis Sheil, era muy amigo del Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Rafael Merry del Val, que era español.

De Pio X, Tolkien obtiene sobretodo una retórica anti materialista. Tolkien siempre había renegado de la tecnología, y la Iglesia Católica, con Pio X al frente, tuvo una política anti materialista, anti avances, anti tecnológica.

5. Francis Morgan era un hombre rico, que pagó los estudios de Tolkien en Oxford.

Fue un segundo padre para Tolkien. Le dio amor, cuidados y felicidad. Se decía que tenía un toque andaluz. Contando que los ingleses acostumbran a tener un carácter muy distinto al de los andaluces, se entiende que a Francis Morgan lo tomaran por alguien poco inteligente, “cazurro”.

Cuando Tolkien fue al a 1ª Guerra Mundial, a pesar de estar ya junto a Edith Marie (no casados, pero si como novios), puso a Francis Morgan como persona con la que contactar en caso de que le sucediera algo.

A ello, añadamos que Tolkien, cuando tuvo su primer hijo, lo llamó John Francis Tolkien, en claro homenaje al hombre que lo había educado y acogido.

También, Tolkien, al menos a nivel anecdótico, cuando Francis Morgan ya era un anciano, se lo llevaba a la playa con su familia, para pasar el día con él.

La familia de Tolkien, sabe perfectamente de esta relación tan personal que tenía con Francis Morgan.

Podemos ver, por lo tanto, que alguien como Francis Morgan, un hombre anglo-hispano, con tanto de uno como de lo otro, siendo el tutor de Tolkien durante toda su infancia, tuvo que dejar huella, no solo como persona, sino también como cultura de la que provenía. La española.

Gracias por esta lectura. Nos vemos la semana que viene.

Sir Gawain and the Green Knight, un conte maravell`s anglès del s.XIV

24 May

Conferenciante: Lola Badia.

Análisis descroptivo de Sir Gawain and the Green Knight

Es un libro relacionado con el folklore, un “fairy tale”, un cuento de hadas, que estaban muy de moda en el s. XIV.

El manuscrito de Sir Gawain and the Green Knight, del que solo queda un ejemplar en el mundo, está escrito en inglés de las West Midlands, no en el inglés imperante de la época. Por eso Tolkien, amante de todo aquello que fuera anterior a la invasión normanda, y el inglés de las West Midlands es anterior a la invasión normanda, cogió tanto aprecio por este libro. Le sorprendía encontrar un libro de esa época escrito en ese inglés. Era algo que había sobrevivido a la invasión normanda y a los franceses.

Es un poema escrito en 101 estrofas, pero no está pensado para ser leído individualmente, cada uno leyéndolo solo, sino que está pensado para ser leído, recitado. Por ello, al leerlo uno mismo, lo encuentra muy complicado.

Sir Gawain es un problema Artúrico, por lo tanto, hay siempre unos hechos que son iguales en todo este tipo de novelas. El Rey Arturo era el mejor rey que jamás había habido. Ginebra era la mejor reina, y la más atractiva. Los Caballeros de la Mesa Redonda eran los mejores caballeros de todo el mundo. Era una forma de ser en las novelas que se repetía constantemente en el ciclo artúrico.

Todo esto, proviene de la literatura francesa y provenzal, pero se desarrolló en la literatura inglesa, dando a Inglaterra una imagen de poder.

Vamos a hablar ahora, no ya del tipo de obra, si no el propio Gawain.

Sir Gawain.

Sir Gawain es el sobrino del Rey Arturom y el mejor de los Caballeros de Arturo (en este libro, Lancelot no es importante). Este Gawain es muy distinto al de la literatura artúrica francesa. Aquí, Sir Gawain no es solo el mejor caballero de Arturo, sino que además es el caballero perfecto. En la literatura francesa, Gawain lo que es es un conquistador.

Gawain, por lo tanto, se rige por los ideales de la caballería. Así, siempre hace aquello que le corresponde hacer, aunque no le guste. Se encarga de las tareas que nadie quiere, y de todo aquello que sea muy arriesgado. Es noble, amable, serio… personifica la caballerosidad medieval más absoluta.

Cuando aparece el caballero verde, se nos da una descripción de él, un hombre enorme, con gran barba, pelo largo, todo verde (la barba, la ropa, el pelo, su cinturón…), e incluso su caballo es todo verde.Porta un gran hacha en una mano, un arma enorme, de proporciones colosales.

Este Caballero Verde, lanza un desafío a todos los caballeros de la Mesa Redonda, diciéndoles que no cree que ninguno de ellos tenga el valor de cortarle la cabeza, y dentro de un año, presentarse en el Santuario Verde, y dejar que sea él quien le corte la cabeza a su verdugo.

Ante tales palabras, el Rey Arturo está dispuesto a responder, pero Gawain, que sabe que el Rey Arturo es mayor, y que esa responsabilidad recae sobre él, acepta el desafío, y le corta la cabeza. Con todo, el Caballero Verde no muere. Sigue hablando, incluso con la cabeza cortada, y le recuerda a Gawain su deber de dirigirse en un año al Santuario Verde. El que pueda seguir hablando con la cabeza cortada es un motivo folklorico, un desafío (incluso decapitado, sigue hablando).

Durante un año, en la corte de Arturo todo son fiestas, pero finalmente, se va acercando el momento en que Gawain ha de partir, para enfrentarse al caballero verde y cumplir con su palabra. Es importante decir, que Gawain es un personaje muy devoto, es muy cristiano. Eso lo veremos en sus armas, y en su escudo, sobretodo.

Así, cuando han pasado unos once meses, Gawain se prepara para marchar a enfrentarse a su destino. Se arma como caballero (la descripción que hace el libro es realmente buena, muy concreta, y descriptiva), y así, Gawain se pone su cota de mallas, su yelmo, guanteletes, grevas, armadura acolchada… en fin, todo, y todo, en aquel momento, resplandece enormemente (las armas y armaduras resplandecían antes de iniciarse la batalla, ya que después, entre el viaje y la batalla, todo ello quedaba ensombrecido y en mal estado).

Es importante destacar el escudo de Sir Gawain. En vez de un escudo de armas, él llevaba un pentáculo, y este pentáculo representa las 5 virtudes del caballero medieval. El escudo es rojo, y el pentáculo blanco. Dentro del escudo, lleva una imagen de la Virgen María (la Madre de Dios tiene un importante parecido con Galadriel).

Gawain viaja al norte de Gales, en busca del Santuario Verde (pero no sabe dónde está, así que tendrá que buscarlo desesperadamente). Empieza a desesperar, de forma que, ante esa desesperación, pide ayuda a la Virgen María. Si no es capaz de encontrar ese santuario, no podrá cumplir con sus preceptos religiosos (quiere celebrar misa y maitines, y necesita una iglesia o un santuario en el que celebrar estos ritos). Sin lugar a dudas, esta devoción debía encantar a Tolkien, un hombre profundamente devoto y católico.

Gawain, con la ayuda de la Virgen María, finalmente, encuentra un castillo impresionante, con grandes muros, penachos, torres enormes… en este castillo, imperan las normas de la “cortesía caballeresca”. Así, todos son muy educados, galanes, etc.

En este castillo, Gawain conoce no solo al señor del castillo, si no también a dos mujeres. Una de ellas, es una vieja, y representa la vejez, el fin de la vida. La otra, es una dama joven, que representa la belleza, la vida. Es una forma de contraponer una cosa con la otra. Esta mujer joven, LA DAMA, resulta importante en la historia.

El señor de aquel castillo, le propone a Gawain un juego. Él (el señor del castillo) irá a cazar, mientras que Gawain se quedará en el castillo. Al acabar el día, cada uno le dará al otro lo que haya conseguido ese día. Gawain acepta, y el señor del castillo se va de caza. Hay 3 cacerías en total en la historia.

Empecemos por la 1ª cacería.

Sir Gawain, mientras está en la cama, observa como LA DAMA entra en su habitación, y trata de seducirlo. Él es un caballero, así que debe satisfacerla en todo cuanto ella le pida. Con todo, Gawain es capaz de resistir la tentación que en él ejerce esa DAMA, y para ello, pide de nuevo ayuda a la Madre de Dios. Al final, acepta besar a la DAMA, pero solo un beso casto en la frente.

El señor del castillo vuelve de la cacería, donde ha conseguido cazar un gran ciervo. Se lo entrega a Gawain, y este, a cambio, le da un beso en la frente por el ciervo. Se ha completado el intercambio.

2ª cacería.

Al día siguiente, vuelven a hacer lo mismo. Y nuevamente, la DAMA trata de seducir a Gawain. Éste es capaz de volver a vencer a la tentación, pero tiene muchas mayores dificultades. Con todo, es capaz de imponerse, y finalmente, con otro beso, despide a la dama.

El señor del castillo, esta vez, ha traído un jabalí enorme, que casi había logrado darles esquinazo. Vuelven a intercambiarse los regalos, y termina esta segunda cacería.

3ª cacería.

Esta es la última de las cacerías.

El señor del castillo, se pone a perseguir a un zorro, que incluso llega a salir de Gales, pero él no ceja en su empeño, y finalmente consigue cazarlo y llevarlo al castillo.

Por el contrario, Sir Gawain vuelve a enfrentarse a la tentación. Al vencerla, la DAMA le entrega un cinturón de color verde que ella llevaba. Quien lleve ese cinturón, será totalmente invulnerable. Gawain se lo agradece, y se lo pone.

Cuando el Señor del Castillo vuelve, se intercambian de nuevo lo conseguido. Con todo, Gawain olvida entregarle el cinturón (si, olvida). Es un personaje sin maldad, de manera que el olvido no es más que eso, un olvido.

Gawain, como el tiempo se le echa encima, debe partir rápidamente hacia el Santuario Verde. Con todo, lo tranquilizan, y en el castillo le dicen que el santuario está ahí al lado, cerca, y que puede marchar el propio día 1 de enero, y estar allí por la tarde. Gawain acepta, y se queda festejando en el castillo hasta que debe partir, el mismo día.

Gawain, por lo tanto, se va a enfrentarse con su destino, y seguramente, con su muerte. Se dirige hacia donde le han indicado, y finalmente llega a una cueva, en la que se oye el ruido como de la piedra de un molino. Gawain entra, y descubre que el ruido proviene de una gran piedra de afilar que tiene el Caballero Verde, en la que está afilando su enorme hacha.

El Caballero Verde, por tanto, se dispone a cortarle la cabeza a Gawain. El Caballero Verde, hace un primer intento, pero se queda con la espada cerca del cuello de Gawain. Vuelve a hacer un segundo intento, pero tampoco ahora le corta la cabeza. Gawain, enfadado, le grita que haga el favor de cortarle la cabeza de una vez. El Caballero Verde realiza un nuevo intento, y esta vez solo le hace un pequeño corte en el cuello a Gawain. Luego empieza a reirse, y le dice que no puede cortarle la cabeza, por que lleva un cinturón que lo hace invulnerable (el cinturón verde).

Esto hunde moralmente a Gawain, ya que sabe que debería haber entregado el cinturón al señor del castillo, pero no lo ha hecho. Se considera un traidor, y un hombre que no ha cumplido con su palabra. Vuelve al castillo anterior, y allí reconoce su error y su traición. En vez de enfadarse con él, todos se rien, y dicen que no era más que otro juego de amor cortés, un juego de cortesía. Lo mismo le ocurre al volver a la corte del Rey Arturo, donde todos celebran verlo sano y salvo, y consideran que todo ha sido un juego, que no ha habido ninguna malicia.

Gawain, siendo el caballero perfecto, pero, no puede aceptar esto. Es un reflejo de como la sociedad acepta que Gawain no de el cinturón para poder sobrevivir. Gawain no lo ha hecho por eso, pero se siente deprimido por su fallo. Él mismo no puede soportar no haber estado al nivel ético que el mismo se exigía. Hay una confrontación entre la ética de la sociedad y la ética caballeresca.

Relación con Tolkien

Tolkien siempre había estado obsesionado con la lengua y cultura nórdica. Esta cultura y esta lengua se conservaron en Islandia, sobre todo.

Tolkien estudia el anglosajón, es un enamorado de esta lengua, y consigue, mediante presiones, que sea una asignatura que se impartirá en Oxford (en la Universidad).

Una vez dicho esto, veamos la actitud de Tolkien frente a la literatura Artúrica.

Primero, veamos de donde proviene la literatura artúrica.

Hay un antiguo texto, escrito por Godofred de Monmouth, llamado Historia de los Reyes de Inglaterra. Esta es la base de la literatura artúrica.

Pero, en la literatura artúrica, los “malos”, por así decirlo, son los sajones, ya que Arturo es un “britano”, un celta, posiblemente galés.  Esto le ocasiona a Tolkien un problema, porque él es se considera a sí mismo un anglosajón de Mercia. Por lo tanto, los anglosajones no pueden ser los malos.

A ello, añadamos que la literatura artúrica está muy influenciada por la cultura francesa. Ya sabemos lo que opinaba Tolkien de los franceses, así que no es de extrañar que tampoco le gustara demasiado por este motivo.

Hay algo, que si que le gusta a Tolkien del mito artúrico. El final. Arturo es un Rey que al final, herido de gravedad, en vez de morir, se embarca en un navío con Morgana (su hermanastra), y ambos se van hacia la Isla de Avalon (que nadie sabe exactamente donde está). No se sabe si Arturo muere o no, pero se dice que algún día volverá a reclamar el trono de Inglaterra.

Este último punto, a Tolkien le resultó muy interesante, la vuelta de un rey que se ha ido, pero que volverá cuando su reino lo necesite.

La novela artúrica, con todo, es también una novela con un punto de erotismo. Tolkien es católico, y de esa época, así que el erotismo no le gusta nada, y menos el triángulo amoroso que siempre se daba en la literatura artúrica, entre Arturo, Ginebra y Lancelot.

También hay otro asunto interesante en la novela artúrica. El tema del Sant Greal, el Santo Grial. La búsqueda de este objeto aparece repetidas veces. Además, solo aquel que sea puro y casto podrá encontrarlo (virginidad masculina). Siendo así, es finalmente Galahad quien lo encuentra. Galahad, es el hijo de Lancelot, tiene 15 años, y es vírgen. Se da la imagen de que la abstinencia sexual es “fantástica”.

Esto, se recoge en parte en Sir Gawain and the Green Knight. Hay una lucha constante entre Gawain y la tentación, evitando caer en ella.

Este tema de la tentación, ya para acabar, es vital en la obra de Tolkien. Tanto es así, que la historia del viaje de Frodo es una constante lucha entre Frodo y la tentación. Finalmente, en Mordor, Frodo cae en la tentación, el Anillo gana, pero Gollum consigue destruirlo. Frodo se siente abatido porque la tentación ha podido con él, pero, al final, consigue recuperarse. Lo mismo le ocurre a Sir Gawain, primero está destrozado, y después, poco a poco, consigue salir de ese estado.

Hay diversos paralelismos entre la obra de Sir Gawain and the Green Knight y El Señor de los Anillos.

-Para empezar, Sir Gawain es muy parecido a Aragorn. Es un héroe dispuesto a sacrificarse, es humilde, un gran guerrero que tiene su código ético y lo respeta. Las reglas del juego cortés medieval, no tienen por qué gustar, pero hay que respetarlas.

-Hay una idealización moral del universo caballeresco; así, por ejemplo, las armas de fuego y la tecnología son malo, pero las espadas y los caballos son buenos.

-Hay una constante lucha contra la tentación (Frodo y el Anillo, Gawain y la Dama).

-Ambas son aventuras que comportan sacrificio personal.

-Hay un paso de las estaciones y una cronología interna muy apurada en ambos casos. El tiempo que pasa, y que hace que se acerque el momento de partir en busca del Caballero Verde, el viaje de Frodo, por ejemplo, por distintos lugares en distintas estaciones…

-Hay un paralelismo entre la madre de Dios y Galadriel.

– Las virtudes de Sir Gawain y de Aragorn.

-El héroe es tentado durante toda la historia, y al final, a pesar de toda su resistencia, acaba cayendo.

Hasta aquí, esta conferencia. Se ha analizado una obra de Tolkien, que es de un estilo distinto al que nos tiene acostumbrados, y al mismo tiempo, hemos podido ver algunos retazos de la influencia del libro en El Señor de los Anillos. Gracias por vuestra lectura.

La Estrella del Padre: Algunos ecos de la Eneida en El Señor de los Anillos.

23 May

Principalmente, se trata de ver las influencias de los clásicos (de Grecia y Roma) en la obra de Tolkien, a pesar de que la mayor influencia sobre esta fue la germana, nórdica y anglosajona.

En primer lugar, debemos fijarnos en el objeto sobre que el versará la conferencia. Un objeto que se ha pasado bastante por alto:

El ELENDILMIR. Su definición exacta es Joya de Elendil. (Elendil, fundador de los reinos Elendeldianos en el exilio, y padre de Isildur; y Mir, que quiere decir Joya).

Era una joya que se heredaba, y que portaban los reyes de Arnor. Anteriormente, había dos grandes reinos humanos, Arnor, y Gondor. Por diversas causas, Arnor desaparece, y solo queda Gondor.

Además del Elendilmir, hay otro término muy importante, y que también va a tener mucho interés en la conferencia. Se trata del SIDUS IULIUM. Quiere decir “La Estrella de Julio”. Fue un cometa que pasó mientras se celebraban los funerales de Julio César (el emperador romano).

Ahora, analicemos dicha influencia en Tolkien y su obra.

Tolkien sabía latín desde los 4 o 5 años. Siempre relacionó el latín con lo sagrado, con lo gozoso. Tolkien, además de hablarlo con 4 o 5 años, asiste a la escuela King Edwards, que era una escuela privada muy prestigiosa, y la base de esta escuela era el estudio del latín y del griego. Añadamos a eso que Tolkien era un amante de las lenguas, y que tenía gran facilidad para estas, y el resultado es el esperado. Tolkien, con 9 o 10 años, era capaz de debatir en inglés, en latín, en griego, en gótico… capaz de pasar de un registro a otro sin ningún problema, de la misma manera que nosotros hablaríamos el castellano, por ejemplo.

El Quenya, el idioma élfico de Tolkien, está basado en el latín. Así podemos ver cual era su conocimiento de esta lengua.

Virgilio, será uno de los autores favoritos de Tolkien. Y sin duda, la influencia de este se hace notar.

Pasemos de nuevo al Elendilmir. Aunque este era para los reyes de Arnor, no sólo estos llevaban una estrella en la frente.

Dicha estrella en la frente es representativa de aquellos que descienden de los elfos (Eldar, que quiere decir descendientes de las etrellas).

Hay algunos elfos representados con una estrella en la frente, como son Galadriel, Elrond, Elladan y Elrohir (hermanos de Arwen e hijos de Elrond). Esta estrella en la frente representa la vinculación del hombre con las estrellas.

El propio Aragorn, finalmente se descubre cuando, en la batalla de los Campos de Pelennor, cuando todo parece perdido, aparece con los barcos de velas negras (que todo el mundo cree que son refuerzos de las tropas de Sauron), y al saltar a tierra, en su frente resplandece el Elendilmir, marcándolo como descendiente de los reyes de Arnor. Éste Elendilmir resplandece con gran fuerza. El Elendilmir que lleva Aragorn en la frente, con todo, no es el original, ya que éste se perdió. El que lleva ha sido hecho por los orfebres de Rivendel. El Elendilmir original será encontrado en la Torre de Saruman, cuando la Guerra del Anillo ya haya acabado, y Aragorn portará el original, regalando la copia a Samsagaz Gamyi.

También, y para acabar, destacar la figura de Earendil. Es el nombre que Tolkien le da al planeta Venus en su legendario. Earendil era un semielfo, que acaba siendo convertido en estrella. En la frente, pero, llevaba el último de los Silmarils, y eso hace que brille con fuerza. Venus será importante para Virgilio, y también para Tolkien.

VIRGILIO EN LA OBRA DE TOLKIEN

La Madre de Eneas es Venus, y su padrastro es Vulcano. Venus, pide a Vulcano que le fabrique a Eneas armas para que pueda enfrentarse a sus enemigos. Vulcano lo hace, y le fabrica un escudo, en el cual se ve el futuro de Roma. Es un escudo que tiene el futuro de Roma grabado en él. Representa el momento culminante de Roma, con la Batalla de Actium. Es el fin de una guerra civil, que se convierte en el inicio de la grandeza de Roma. En realidad, esto no deja de ser pura propaganda. Se intenta vender la imagen de que en Actium, Roma vence a los Egipcios y a sus “malvados” dioses, pero en realidad fue una batalla de romanos contra romanos. Se cargó con toda la culpa de la guerra a Cleopatra, mientras que Marco Antonio, amante de Cleopatra, y general de los ejércitos perdedores en Actium, se le considera un “pobre desgraciado” que fue engañado por Cleopatra. Se consideró como la batalla de la civilización (Roma) contra la barbarie (dioses egipcios).

Octavio, líder de los Romanos de Roma, durante la Batalla de Actium se supone que estaba al frente de sus tropas, dirigiéndolas (en realidad estaba escondido en su camarote), y en la frente llevaba la “Estrella Paterna”, el Sidus Iulius. Llevaba una joya en la frente, que lo marcaba como hijo de las estrellas.

Octavio, que era muy inteligente, hizo que todo el mundo creyera que ese cometa (el Sidus Iulius) era el alma de Julio Cesar, que había sido convertido en un Dios. Así, puesto que Octavio era hijo de Julio Cesar (en realidad no era hijo, era su hijo adoptivo), y Julio Cesar era un Dios, Octavio (Augusto), se convertía automáticamente en un Dios.

La Historia de Eneas y su relación con Augusto.

Anquises, padre de Eneas, era un hombre que tenía ciertas capacidades de clarividencia y adivinatorias. Por ello, cuando Troya está perdida (no olvidar que Eneas era troyano, justo cuando Troya fue tomada por los griegos), Anquises, que era muy mayor, decide quedarse y morir en Troya. Eneas, decide hacer lo mismo. Pero entonces, Yulo (Iulius), hijo de Eneas (y se supone que ascendiente de Julio César), aparece con una aureola de fuego sobre la cabeza, una aureola que no quema. Anquises considera esto una señal de los dioses de que de Yulo tendrá un gran futuro, y que ha sido escogido por los dioses. Pide confirmación a los dioses, y estos le envían un cometa (el Cometa de Venus, el Sidus Iulius), para marcarles el camino que deben seguir.

Así pues, Eneas, Yulo, Anquises, y la esposa de Eneas, Creúsa, se ponen en marcha. Durante la huida de Troya, Creúsa se pierde, y cuando Eneas la vuelve a ver, es el espíritu de ella, y le dice que debe buscar “Hesperia”(traducción literal, la Tierra del Oeste), y que para ello, debe seguir el Cometa de Venus (el Sidus Iulius obviamente).

Como paralelismo decir que, los hombres de Númenor (que quiere decir literalmente Tierra del Oeste), llegan a Númenor en barcos (como Eneas llegará a Roma, o Hesperia), siguiendo un Cometa (Eärendil), también como Eneas, siguiendo el Cometa de Venus.

Paralelismos entre Eneas y Tolkien

-Hombres protegidos por los dioses ==> Hombres de Númenor y hombres de Troya.

– Dioses dejan de protegerlos y tienen que huir ==> Mordor y los Griegos.

– Unos pocos elegidos serán elegidos e irán a una tierra fantástica ==> Númenor e Italia.

– Lo hacen siguiendo un cometa  ==> Eärendil, y el Sidus Iulius.

-Nombre de la tierra de los dioses ==> Númenor y Hesperia, ambas quieren decir  Tierra del Oeste.

Tolkien define a Eärendil (el cometa) como “The Flammifer of Westernnesse”.

La palabra correcta sería Lucifer, no Flammifer, pero Tolkien era muy católico, y sin lugar a dudas, no podía darle dicho nombre a la estrella de Venus, para definir a E¨rendil.

El significado de The Flammifer of Westernnesse e, por un lado Flammifer (debería ser Lucifer), que significa Portador de la Luz (Venus), y por otro, Westernnesse, que significa Tierra del Oeste en inglés medio.

Tolkien, con Eärendil, deja entrever el Fin de la 3ª Edad y el comienzo de la 4ª Edad. Esto, podemos relacionarlo con algo parecido que ocurrió con Augusto (y por lo tanto, con la Eneida y con Virgilio).

Unos auguros etruscos habían predicho el fin de la 9ª Edad y el principio de la 10ª Edad, y que el Sidus Iulius marcaba dicho paso de una edad a otra. En la Batalla de Actium, Augusto lleva la “Estrella Paterna” el Sidus Iulium, en la frente. Con la Batalla en Actium, se inicia la 10ª Edad, la Edad de Oro. Roma ya no tiene enemigos exteriores que les amenacen. Es el renacer de Roma.

Huesos de Hobbit

23 May

Conferenciante: Mónica Sanz.

Mucha de la información que va a darse aquí proviene de las Cartas de Tolkien. Yo no he podido leerlas, así que obviamente, dejaremos que quién si las ha leído (en este caso Mónica Sanz, la conferenciante), nos explique unas cuantas cosas sobre los orígenes del Hobbit.

El Hobbit es el primer libro que Tolkien publica, ambientado en la Tierra Media.

El Hobbit, en sus inicios, era un cuento que Tolkien les contaba a sus hijos. Ello lo podemos ver en el tono más “ligero” de la obra, en comparación con “El Señor de los Anillos”.

Con todo, lo que más tarde sería el libro publicado, era muy distinto en sus orígenes.

Así, Tolkien, en sus cuentos (y por lo que vemos en sus cartas, aquellos que hayan tenido la suerte de leerlas), utilizaba distintos nombres para algunos de sus personajes. Nombres que más adelante cambiarían. Philpot Baggins,

Ollum (era una rana gigante) , no un hobbit como sería más adelante, Skandalf…

El inicio de la obra del Hobbit, o al menos del término Hobbit, según cuenta Tolkien en sus cartas se dio mientras corregía exámenes. Tolkien corregía exámenes para poder ganar un sobresueldo. Ya sabemos que le gustaba bastante el dinero y los lujos que le proporcionaba. Un día, mientras corregía exámenes, un alumno suyo dejó un folio en blanco. Tolkien, inconscientemente, escribió “en un agujero vivía un hobbit”. Más adelante, Tolkien encontró ese folio, y, obviamente (quién no lo haría), se puso a pensar que le había llevado a escribir eso, y que quería decir la palabra Hobbit. Así, descubrió que Hobbit, en inglés antiguo, quería decir “habitante en un agujero”.

Los ENANOS en el Hobbit.

Los enanos, en principio, son personajes malvados, aliados de Morgoth.

En la mitología nórdica, eran llamados Doo-ay-gahrs, que suena parecido a duergar (son una especie de enanos grises malvados).

Estos doo-ay-gahrs vigilaban los caminos que llevaban al bosque de las hadas, y cobraban un peaje a quien quisiera pasar por el camino (como los trolls, sólo que en caminos, no en puentes).

Estos doo-ay-gahrs, en la mitología, no eran bajitos. Eran hombres, vivían en cuevas, iban sucios, hacían objetos de metal que ningún otro pueblo podía fabricar, y se negaban a enseñar a nadie como los hacían. Una de las historias en las que aparecen, es en la creación de la espada Dainsleif, una espada maldita que cada vez que es desenvainada ha de “beber” sangre humana antes de poder volver a envainarse.

Estos “enanos” nórdicos, nacían de la piedra, y se decía que si el sol los tocaba, se convertían en piedra.

Tolkien utiliza parte de esto. En el Libro de los Cuentos Perdidos, los pocos enanos que aparecen son enemigos de los elfos, y luchan junto a los orcos. Además, en el Silmarillion, el Valar Aüle los crea utilizando la piedra.

Así pues, vemos la evolución de estos enanos incluso en la propia obra de Tolkien, antes de llegar a ser los enanos que conocemos.

Nombres enanos en el Hobbit.

-Gandalf, en un principio, era un enano (el nombre).

– Thorim ni siquiera existía cuando empezó a pensar en el libro.

– Los nombres de los enanos están “sacados” de la mitología nórdica (sobretodo de la Edda Mayor). Además, los enanos son una cultura tan cerrada, que los nombres que dan no son en realidad sus verdaderos nombres (Thorin, Gimli…), son sólo un nombre para que los llamen a ellos. Su nombre verdadero solo lo saben él y su clan.

Gandalf.

Hasta el episodio de los Barriles en el Hobbit, se llamaba Bladorthin, y era un enano, no un mago humano.

Gandalf, al convertirse en mago (bueno, cuando Tolkien lo “cambia”), pasa a ser un mago muy típico, con una vara, que hace fuegos artificiales… Esta vara, es un símbolo típico del mago. Odín, tenía una vara. Este Gandalf del Hobbit, por lo tanto, es un mago muy distinto al Gandalf que veremos en el Señor de los Anillos, dónde es un poderoso Maiar.

El Gandalf del Hobbit, es un Gandalf que le gusta a los niños. Más amable. Podemos ver el tono más alegre del libro. Es un cuento infantil.

Esto cambiará cuando, tras su éxito, la editorial le pida que continúe la historia (a pesar de que el Hobbit se supone que era un libro solo, sin relación con nada más). Para cuando van a publicar el Señor de los Anillos, hacen que Tolkien tenga que reescribir, en parte, el Hobbit, para adecuarlo al Señor de los Anillos.

LOS TROLLS.

En un principio, no son criaturas esencialmente malvadas. Cuando aparecen por primera vez en uno de los escritos de Tolkien, no son criaturas malvadas. Se convierten en piedra si les da el sol. Más que malvados, son unos personajes graciosos.

Los Trolls aparecen en la mitología nórdica en dos textos:

1. El cantar de Helgi.

2. Las dichas de Alvis.

Aquí podemos ver a los Trolls en la películas de animación de “El Hobbit”.

Los elfos del Hobbit.

Estos elfos son muy distintos de los elfos del Señor de los Anillos. En este caso, son unos seres muy felices, muy amistosos. Tanto, que a Elrond se le describe como “más feliz que la Navidad” (igualito que el del Señor de los Anillos vamos).

Los elfos del Hobbit tienen magia. Son más parecidos al os elfos de la mitología inglesa. Eran más débiles que los del Señor de los Anillos, pero tenían esta magia. Aquí aparece el término “Changeling”. Esto es algo que hacían los elfos. Como eran más débiles, cambiaban a los niños humanos de las cunas por los suyos propios, para que así fueran criados por los humanos y crecieran más fuertes.

Este es el Rey de los Elfos, en la película de animación de El Hobbit. Algo distinto, obviamente, del querido Legolas, o de Elrond.

Los Goblins

Los goblins del Hobbit no son muy seguidores de Melkor ni de Sauron. Son independientes, viven en cuevas, y si bien son agresivos, no tienen nada que ver con los goblins que aparecerán en El Señor de los Anillos, unos goblins que están al servicio del Señor Oscuro, de Sauron.

Gigantes de Piedra

Sacados de la mitología finlandesa.

No vuelven a aparecer, hasta que no aparecen los Ents. Barbol, el Ent, iba a ser malvado, a encontrarse con Frodo y a engañarle, haciéndole creer que era bueno. Así se recoge en los papeles y borradores de Tolkien, aunque luego decidió cambiarlo.

Gollum

Gollum, en un principio, no iba a ser un Hobbit. Era una rana muy grande, en realidad. Además, tampoco estaba en posesión del Anillo Único. Era una rana que había vivido en la gruta desde siempre, sin ninguna relación con el Gollum que robaría el anillo y mataría a su mejor amigo por él.

Tolkien, para Gollum, creó seis de los ocho acertijos (menos el de los huevos, y el de las tres piernas), obviamente, inspirándose en diversos acertijos ya existentes.

EL ANILLO DEL HOBBIT

Tema importante. Y vital.

El Anillo que aparece en el Hobbit, no es, ni mucho menos, el mismo anillo que aparecerá en el Señor de los Anillos. Si bien es el mismo anillo, no es el Anillo.

El único poder del anillo (lo pondré en minúsculas) del Hobbit, es hacer invisible a quien lo lleva, pero, por ejemplo, no oculta su sombra (Bilbo no sabe como pasar entre los guardias goblins, porque sabe que verán su sombra).

El Anillo Único del Señor de los Anillos, permite ir a otra realidad, en la que se ven las cosas como son. Frodo puede ver a los Jinetes del Anillo en su forma real, por ejemplo.

El anillo del Hobbit es un simple objeto mágico. Ni siquiera es un objeto revestido de gran importancia. Había muchos objetos como ese en los diversos libros de aventuras y de fantasía. Tolkien, para el Señor de los Anillos, reconvertirá ese anillo en el Anillo.

Los Huargos

Se dan en la mitología nórdica y en la mitología sajona. En la mitología sajona, es un lobo grande. En la mitología nórdica, es un lobo grande montado por una valkiria. Aparece para tirar del barco fúnebre de Balder, hijo de Odín, que ha muerto por la traición de Loki.

Las águilas gigantes.

Creación de Tolkien. No en cuanto a que él creó un águila muy grande, sino en cuanto a que no aparece en la mitología como tal. Tolkien las utiliza muy poco para no desbaratar el equilibrio creado en su obra.

El Bosque Oscuro

Las arañas del bosque oscuro. Tolkien tenía miedo a las arañas, ya que se supone que una tarántula le picó de pequeño, y el todavía se acuerda. Con todo, parece no saber como son las arañas, pues las de sus libros no tienen ni los ojos de araña, y además, mientras que las de verdad muerden, las de Tolkien “pican”).

Beorn

Es un cambiapieles. No es un oso en si. Está inspirado en los ositos de peluche de su hija, que por lo visto tenía muchos. Por la noche sería un oso, y por el día sería humano. Es un personaje bondadoso.

Tolkien se inspira en Bödvar Bjarki, una historia no escrita, pero que Tolkien conocía. Es un personaje de la mitología nórdica.

En nórdico antiguo, Bödvar Bjarki significa “el que lucha como un oso pequeño”.

Los Dragones

Los dragones de Tolkien viven en medio de la desolación (desolación que ellos mismos han causado), a diferencia de los dragones de la tradición nórdica, que viven cerca de poblados, en medio de bosques, etc.

Los dragones de Tolkien son una mezcla del Fafnir de Sigurd y Gudrun, y del dragón de Beowulf. De Fafnir saca la inteligencia, y su punto débil (el estómago). Smaug hace que Bilbo desconfíe de los enanos, igual que Fafnir hace que Sigurd desconfíe de su padre adoptivo, que efectivamente, quiere traicionarle. No pasa lo mismo con los enanos.

Y hasta aquí, llegó el seminario.

Es interesante ver como Tolkien hace, en primer lugar, un cuento bastante infantil (el Hobbit), y como ante la presión de sus editores, hace el Señor de los Anillos como supuesta continuación. Es evidente que sus editores no estarían al principio muy conformes con lo que les había entregado. Querían un libro infantil y recibieron un libro de fantasía y adulto. Con todo, la conferencia nos muestra como Tolkien fue variando la historia, como la adecuaba a sus necesidades.

También, nos muestra algunas de las fuentes de inspiración que Tolkien tomó para escribir, no solo el Hobbit (a pesar de ser el que más hemos comentado), si no también el Señor de los Anillos.

El concepto del mal en la obra de Tolkien.

23 May

Este es, posiblemente, el seminario más complicado de todos los que he visto. Resulta muy filosófico. Con todo, trataré de hacer un resumen de lo que se nos explicó, o al menos, de lo que yo entendí.

Para empezar, hay que entender y tener claro que Tolkien era muy católico. Por lo tanto, Dios sólo hay uno. De ahí, nace la Teoría de la subcreación de Tolkien. Sólo Dios puede crear (Iluvatar o Eru). El resto solo pueden subcrear. Todo cuanto haga una creación de Dios (los enanos), siguen siendo una creación de Dios. Partamos de esta base, y recordémoslo de aquí en adelante.

Para entender el mal en la obra de Tolkien, hay que definir un poco que es el mal.

El mal es la negación del bien. Lo contrario del bien. No puede haber uno sin el otro.

-La religión cristiana considera al bien y el mal como hijos de un mismo padre è DIOS. Por lo tanto, Dios es responsable del bien y del mal. Dios ha creado ambos, pero no es Dios quien hace el mal. El hombre es quien decide cometer maldades. Dios se queda fuera.

La tradición sinóptica nos plantea un tema distinto. El hombre o criatura es ajeno al mal. El mal no tiene explicación. El hombre, por lo tanto, no ha buscado el mal (tampoco a mi me quedó muy claro).

Vertiente filosófica:

1. Absolutización positiva del mal  ==> Todo es malo, nada es bueno.

DIOS ==> Puede y no quiere eliminar el mal èDios es un envidioso.

==> No puede eliminar el mal, pero quiere hacerlo è Dios es débil.

==> No puede eliminarlo y no quiere eliminarlo è Es débil y envidioso.

==> Puede eliminarlo, y quiere eliminarlo è El mal proviene de Dios.

2. Schopenhauer  ==> Vivimos en el peor mundo de todos. El mundo es absurdo y no tiene sentido. Además, Dios no existe.

3. Heráclito  ==> El mal no existe. Todas las cosas son buenas, pero es el hombre quien decide hacer el mal.

4. Superhombre (o ultrahombre)  ==> El mal es un invento del débil para criticar al fuerte. El superhombre ha de superar todo esto y dominar.

Encontramos también la teoria dualista ==> El mal asociado al Caos, frente al Dios bueno que vence, pero no de forma definitiva. Es imposible acabar con el mal y el Caos.

Hay que tener este concepto claro. Tolkien adapta una parte de esta teoría, en cuanto a la dualidad de bien y mal, y la imposibilidad de acabar con el mal (primero fue Morgoth, luego Sauron, luego la época del hombre, dónde el mismo hombre es enemigo de si mismo.

Del mal que nos fueron comentadas. Diversos filósofos hablaron sobre el mal. Platón creía que Dios no podía ser origen del mal, sino que el mal era ocasionado por el hombre. Consideraba que las cosas podían ser buenas o malas, pero que dicho mal se relacionaba con la materia. El alma y Dios son inocentes, no ocasionan el mal. Es la propia materia la que lo ocasiona.

Por el contrario, Aristóteles consideraba que el mal no tiene existencia autónoma, es la falta del bien. El mal es infinito, se puede hacer el mal de infinitas maneras. En cambio, el bien es finito. Solo hay una forma de hacer el bien. Dios, es una figura que no tiene nada que ver ni con el bien ni con el mal. Está fuera del mundo material (también considera que es el mundo material quien crea el mal; alma y Dios están libres de culpa).

Hay otra teoría importante. Para Tolkien, todo surge de Dios. El mal es incapaz de crear, sólo puede luchar y destruir. El mal, no es nada por si mismo; el mal puro “debilita”. A medida que los personajes malvados (sobretodo Melkor y Sauron) se van haciendo más malvados, pierden la capacidad de, por ejemplo, adoptar nuevas formas.

Representación de Sauron

Así, Sauron (en los Cuentos de Tolkien) es capaz de asumir distintas formas, como transformarse en un murciélago gigante, y también aparece como un hombre bien parecido y atractivo. Más adelante, a medida que “asciende” en el mal, pierden entidad física. Sauron en la cima de su maldad es sólo un “algo”. No pierde poder, pierde entidad física. Se considera que el mal es una privación (no es nada en si mismo). Por eso pierden la identidad física.

Otro ejemplo, es Saruman. Cuando Saruman muere, se desmaterializa, desaparece. El mal, no es nada.

Hay que decir, con todo, que el mal no es tan “negativo”. El mal se hace para conseguir algo bueno. Algo bueno para quien causa el mal, evidentemente (ya sea dinero, satisfacción, poder…). El mal necesita de la existencia del bien. Nadie hace el mal para conseguir un mal propio. Esto es lo que dice San Agustín.

También, San Agustín dice que sólo Dios puede crear la perfección. Por ello, cuando alguien más trata de crear, Dios hace que dicha creación no sea perfecta (como ejemplo en Tolkien, podemos ver a los enanos, que salen bajitos y mal formados).

El mal, no puede crear. Jamás. Sólo puede corromper.

Eso lo vemos en Tolkien, teniendo una perfecta dualidad entre el bien y el mal en las criaturas. Hay criaturas buenas, y su contraparte mala, corrompida.

-Los Valar tienen a Melkor.

– Los hobbits tienen a Gollum.

– Los elfos tienen a los orcos.

– Los ents tienen a los trolls (no es exacta, pero podrían aproximarse).

– Los hombres no tienen la dualidad en otra raza. El hombre es el más complejo de ellos. Su contraparte, es el propio hombre.

Tolkien no considera que ningún ser racional sea malo al principio. No hay nada que pueda hacerse que no tenga una parte buena. Todo lo creado o corrompido, en último lugar, proviene de Dios. Así, es Dios quien decide lo que ha de ocurrir. Eru es quien quiere que ocurra la caida de Melkor. Así, Como Eru ha creado a Melkor, todo cuanto Melkor haga de malvado o de bueno, al final, proviene del propio Eru.

Todos los personajes malvados tienen la opción de escoger. Pueden dejar de ser malvados, pero deciden seguir siéndolo.

Para acabar, vamos a analizar algunos de los malos, por orden de importancia, en la obra de Tolkien.

Melkor o Morgoth

1. Melkor. ==> Orgulloso. Aspira a conseguir el poder de Eru, el poder de crear la perfección. Jamás lo consigue. Trata de crear, y sus creaciones no salen bien (el canto discordante). Es un personaje frustrado, ya que todo cuanto intenta crear, al final, acaba siendo una creación de Eru (sólo Eru puede crear). Al final, todo cuanto Melkor puede hacer es destruir y corromper. Acaba siendo lanzado al Vacío.

2. Sauron ==> El Maiar más poderoso. Sirve a Melkor en un principio, con lo cual es malvado. Al ser Melkor derrotado, Sauron trata de tomar el sitio de éste. Durante El Señor de los Anillos, Sauron es EL MAL. Dado que es menos poderoso que Melkor, su lucha contra el creador es indirecta. Ataca a las creaciones de éste (los hombres, los elfos…).

3. Saruman  ==> Otro Maiar. Intenta imitar a Sauron, pero no tiene tanto poder ni tanto éxito. Se podría equiparar al hombre que vende su alma al Diablo. Es un amante de las máquinas, que emplea para crear a los Uruk-Hai. En realidad, es Sauron quien crea por primera vez a los Uruk Hai, pero Saruman lo copia. El tema de la maquinaria, el cruce de un orco son un trasgo, que da como resultado a los Uruk Hai, puede considerarse como un “ataque” a la tecnología. Tolkien, como sabemos, era un amante de la naturaleza, y no duda en atacar de vez en cuando a la tecnología.

Ungoliant y Melkor

4. Ungoliant ==> Madre de todas las arañas. No se sabe exactamente lo que es. Es capaz de absorber la luz, y dejar solo oscuridad (el mal es oscuro, no es nada. Quita la luz y queda el mal).

Es una especie de agujero negro. El propio Melkor llega a tener miedo de ella, y solo gracias a los Balor es capaz de escapar de Ungoliant. Es capaz de crear sombras, de tejerlas. Sus telarañas son sombras. Pero las sombras son solo una ausencia de luz, De nuevo vemos que el mal es la ausencia de algo. La ausencia de luz, es la oscuridad.

En la imagen podemos ver a Ungoliant y a Melkor.


Hadas y Elfos en la Lengua Inglesa y en la Literatura Tolkeniana.

23 May

Hadas y Elfos en la Lengua Inglesa y en la Literatura Tolkeniana.

“O fading fairies and most lovely elves”

Seminario a cargo de Helios de Rosario Martínez.

Posiblemente, la criatura más emblemática de Tolkien, son los elfos, y, al menos en El Señor de los Anillos, también los son los hobbits.

Pero, en la literatura inglesa, no podemos hablar de los elfos sin hablar, al mismo tiempo, de las hadas. Eso es algo que hay que tener muy claro.

En el diccionario de la RAE, se nos define a los elfos como:

Elfo: m. En la mitología escandinava, genio, espíritu del aire.

Para el diccionario de Jacob Grimm (si, el de los hermanos Grimm era un importante filólogo germano), hay cierta diferencia entre elfos y hadas. Las hadas son algo así como “las parcas”, las tres hilanderas nórdicas que entretejen el destino de los hombres. Los elfos, son parecidos a la definición de la RAE.

.Alb, Alp, Elb: m. genius, daemon, incubus. Son algo así, como criaturas extrañas, parecidas a demonios o a genios. Al menos, en masculino. En femenino (Elbe), la palabra hace referencia a una “nympha”. En definitiva, todo muy alejado de los elfos tolkenianos.

Ahora, vamos al Oxford English Dictionary (OED).

·Fairy, fay: n.  Una clase de seres diminutos con poderes mágicos, con gran influencia en el bien o el mal para la humanidad.

. elf: n. El nombre una clase de seres sobrenaturales, que en el período temprano teutónico se creía que poseían poderes mágicos, que ejercían para beneficio o daño de la humanidad.

Como podemos ver, son muy parecidos. Veamos algunas diferencias.

– El origen: Las hadas son de origen románico, mientras que los elfos son de origen teutónico (germano).

– Las hadas tenían un tamaño diminuto, mientras que los elfos tenían una forma “maltrecha”; eran seres extraños.

– Los elfos son más “malvados”, mientras que las hadas son más “juguetonas”.

Una vez vistos estos elfos, cabe preguntarse, de dónde saca Tolkien a “su elfo”. No e parecido al elfo del folklore inglés, sino que es un elfo estilizado, atractivo, alto… con todo, el elfo que ha quedado en la imaginación de la gente, sobre todo desde las películas del Señor de los Anillos, es el elfo de Peter Jackson. No es un elfo muy distinto de la concepción que tiene la mayor parte de gente hoy en día, ya que la obra de Tolkien ha inspirado infinidad de libros, juegos de rol, películas… con lo que, finalmente, se ha creado un tipo de elfo basado en Tolkien, aunque quizás no es el elfo que él pensaba cuando escribió los libros y creo a “sus elfos”.

Como podemos ver, este elfo no es precisamente igual al elfo de Harry Potter, si bien, el elfo doméstico de J.K. Rowling es mucho más parecido al tipo de elfo del folklore inglés. Con todo, no puede decirse precisamente que sea lo que llamaríamos un “héroe”.

Tolkien crea a sus elfos en base a lo que él quiere. Coge conceptos del folklore inglés, del germano, y de su propia imaginación, y crea a estos personajes y a esta raza. Los llamó elfos, porque era la imagen que él tenía de ellos. Podían, en todo caso, no ser llamados elfos.

En la literatura inglesa, en cuanto a tradición y folklore, las palabras “elf” y “fairy” (elfo y hada) son prácticamente sinónimos.

Haciendo una etimología de “fairy”, vemos que en los siglos XVIII y XIX, hacen una etimología “falsa” de fairy, porque se basan en lenguas clásicas, como el griego, el latín o el persa. Ninguna de ellas sirve.

Richard Price en 1824, hace una etimología más cercana, y parte del latín, para acabar utilizando el sustantivo de “faé”, que es “faire”, dando lugar a “FÉERIE” y “Fairy”.

Thomas Keightley, en 1854, también hace una etimología de la palabra, pero el se decanta por utilizar el verbo “fátum”, cuyo plural es “fáta”, que quiere decir hechizar. Al hacerlo sustantivo (fata), que nos acaba llevando a HADA, convierte a las hadas en personajes que hechizan.

En cuanto a la etimología de “elfo”, podemos recurrir al “AElf” angosajón. No hay ninguna historia medieval anglosajona que se refiera a lso elfos, pero, en Beowulf, se menciona a un tipo de monstruo llamado “ylfe” (eotenas ond ylfe on orcneas).

Es la única mención que se hace a ellos, como otra de las criaturas descendientes de Caín.

En la literatura latina, nimpha, nos encontramos que su forma femenina es “aelfen”. No se refiere a una persona, si no que se utiliza como nombre de lugares topográficos. (la Montaña del Elfo).

Elfo también se atribuía a enfermedades, normalmente asociadas con fiebres y delirios. Una enfermedad importante en este aspecto es el “ELF-SHOT”, que era un tipo de fiebre. Este elf shot, el disparo del elfo, ha hecho que a los elfos se les represente con un arco, como muy buenos arqueros.

También, “elf” se utilizaba como atributo de belleza embaucadora: “aelfsciéne, aelfscínu”.

En la Inglaterra anglosajona, como vemos, la palabra “elf” tiene connotaciones negativas (mujer que engaña, enfermedades, monstruo hijo de Caín…).

En cuanto a la cultura escandinava y su relación con los elfos.

La palabra utilizada era “Alfar”.

Era un tipo de criaturas sobrenaturales, relacionadas antiguamente con los dvergar (enanos), e incluso se confundía a unos con otros.

También se consideraba a los elfos compañeros de los AEsir, que eran los “ases” o dioses escandinavos (Thor, Odín…).

La propia cultura escandinava, en algunos casos, consideraba a la palabra “Alfar” como sinónimo de “Vánir”, que eran otra raza o familia de dioses escandinavos (Freyr, Heimdallr…).

En la literatura escandinava, como vemos, la palabra Alfar (los elfos) ya aparecen como un tipo de criatura, y no precisamente carentes de poder. Esta es una representación de Freyr. Resulta obvio que este tipo de “elfo”, siempre que fuera un elfo, no se parece demasiado al elfo de la tradición anglosajona, y tampoco es que sea precisamente el elfo tolkeniano.

Estos “vánir” tenían un tipo de magia, que tenía carácter peyorativo. Eran poderes poco dignos de un hombre (y menos de un dios) y más propios de una mujer. Podían ser (hipotéticamente), la otra cara de la moneda.

Hombres con atributos femeninos è Elfos.

Mujeres con atributos masculinos è Valkirias.

Una vez analizado estos “elfos” más primitivos, vamos a ver a los elfos y hadas de Tolkien.

Primero de todo, hay que decir que los elfos y las hadas eran especies separadas en sus primeros escritos.

Elves era el nombre que le daba a todos los “primeros nacidos”.

. Fairy hacía referencia a la Casa de Inwë, que era un rey de los elfos, que habitaba en Inwinóre (quiere decir Faëry).

Fays eran espíritus de la naturaleza como si fueran “valars menores”. Un ejemplo de ella sería Valla de Oro, la mujer de Tom Bombadil.

En referencia a Fairy, y la casa de Inwë, hay que decir que había distintas casas de elfos. Así, estaban los Inwir (Fairy es la traducción ideal); también estaban los “Noldoli” (Gnomes es su traducción). Estos Noldoli se relacionaban más con los humanos, eran los que vivían en la Tierra Media.

Los Inwir, evolucionan, y Tolkien los denominará Vanyar, que quiere decir luminoso o blanco.

Los Noldor, por el contrario, siguen siendo denominados Gnomos, y se quedarán como tales.

Hay algún último asunto que analizar, en relación a las hadas y los elfos.

En primer lugar, está su tamaño respecto a los hombres.

Los propios Inwir (significa pequeños) eran unos elfos pequeños. Tolkien, en su juventud, consideraba a los elfos como seres pequeños y diminutos. Eran unos seres que jugaban con las hadas y las libélulas. Tolkien, con 20 años, hace así a los elfos, porque a su novia (más tarde su esposa) le gustaban mucho las libélulas y las hadas. Paradójicamente, al casarse, los elfos dejarían de ser diminutos, y pasarían a ser “sus elfos”.

Los primeros reyes de Númenor eran más altos y poderosos que los hombres actuales. Su físico y altura era relativo a su poder físico y espiritual (se supone que Elendil medía cerca de 2,30m, por ejemplo).

Lo mismo les ocurre a los elfos. Su tamaño es relativo a su poder. Galadriel podría medir 1,90m. Los Altos Elfos, no eran solo los más poderosos espiritualmente, si no que eran elfos más altos.

Con todo, a medida que el poder de las razas va disminuyendo (los hombres, los elfos…), éstos se hacen más pequeños. Así, no se convierten en seres diminutos, sino que desaparecen y se convierten en espíritus.

El pobre Sauron, al perder su poder, se convierte en una especie de espíritu. Posiblemente algo más que el ojo de Peter Jackson. Sólo hay que ver, con todo, ésta pérdida de poder en el libro o en las películas. Sauron era un hombre grande, poderoso, que al perder su poder se convierte en poco más que un espíritu.

Esto es algo parecido a lo que Sauron se supone que es al perder su Anillo. No ha llegado a desaparecer del todo, pero sin duda, ya no es el Sauron que podemos ver al principio de la primera película, ni el Maiar que es en el Silmarilion.

Influencia sobre los asuntos de los hombres.

Los elfos, para Tolkien, son el paradigma del bien, quienes luchan contra el Señor Oscuro. No sauron, sino Morgoth, el Valar caído.

Los elfos, a diferencia de los humanos, no pueden liberarse de su cuerpo. Están ligados a la Tierra Media. Cuando mueren, no van “al cielo”, como si hacen los humanos, si no que van a una especie de lugar indeterminado.

Podemos decir que los elfos de Tolkien tienen un cierto factor negativo. Hay muchos elfos que se han quedado en la Tierra Media en vez de irse a Valinor, y tienen la capacidad para “encantar lugares”. Se aferran a las cosas, al mundo real. Por ello tienen este poder. No es una magia poderosa, es algo “extraño”. Ya sabemos que la magia en el mundo de Tolkien es muy ligera y superficial. También existe la superstición de que los elfos pueden poseer a los hombres. Eso es algo negativo, y por ellos los humanos casi enloquecen de miedo al entrar en tierras de los elfos.

El Género de los elfos

Para Tolkien, hay tanto elfos hombres como mujeres. Si miramos las definiciones que daban los Grimm o el Oxford English Dictionary, vemos que había un género más determinado para las hadas (femenino) y los elfos eran algo más extraño e indeterminado.

Algo que me llamó la atención (no creo que sólo a mi), es que, escuchando este seminario, pude entender la indeterminación existente en cuanto a qué eran los elfos, y como vivían. En la literatura tradicional inglesa o germana, incluso la escandinava, los elfos aparecían como criaturas misteriosas, ajenas al tiempo.

Tolkien convierte a los elfos en una sociedad. Los dota de contexto, relaciones, tradiciones. Los hace inmortales (aunque esto sigue sin estar tan determinado, ya que parece que quienes viven con los elfos y en sus tierras, envejecen más lentamente, como si estuvieran fuera del tiempo). Tolkien, por lo tanto, creó al elfo. Al elfo como raza, con cultura. Un elfo de verdad, capaz de ser integrado en distintos mundos. La visión que tenían antes de Tolkien del elfo era vana, simple. Después de Tolkien el elfo es equiparable a un ser humano. Dónde antes no había más que retazos, criaturas secundarias que aparecían lo justo, ahora pueden escribirse historias sobre ellos. Se sabe cómo son, y cómo viven.  Son, por lo tanto, los elfos de Tolkien.