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J.R.R. Tolkien: Creencia y Subcreación.

30 May

Conferenciante: Carlos Fco. Márquez Linares

 

El papel del cristianismo en la obra de Tolkien.

Mabel Tolkien

Tolkien se define a sí mismo como un autor católico. Esto resulta importante, porque podemos ver ciertos matices de esta religión en todos sus libros, a pesar de que él repetirá una y otra vez que no son alegóricos.

Empecemos relatando los hechos. La madre de Tolkien, en 1900, decide convertirse al catolicismo. Eso, en una sociedad anglicana como la inglesa, la convirtió prácticamente en una paria social. A ella,

y al mismo

tiempo, a sus hijos. Era una

viuda que dependía de sus familiares para su manutención, pero éstos, anglicanos, dejaron de lado a la familia de Tolkien. Así, cuando su madre falleció, Tolkien, con 12 años, se encuentra siendo católico en una sociedad que no los aceptaba, con un hermano, y sin nadie que cuidara de ellos. Entonces, aparece en escena un viejo conocido: el Padre Francis Morgan, que se convierte en tutor de Tolkien desde los 12 años, hasta los 21.

El rechazo y el abandono que sintió su madre y él mismo, hicieron que Tolkien siempre “culpara” de la muerte de su madre a sus familiares, y eso hizo que se aferrara mucho más a la religión católica. El tener de tutor a un sacerdote católico, debió colaborar bastante en ese sentido.

Edith Bratt, más tarde, Edith Tolkien

El catolicismo de Tolkien también le causó graves problemas. Tolkien se casaría con Edith Mary Bratt, más tarde Edith Mary Tolkien. Cuando se conocieron, él tendría unos 16 años. Sus notas empezaron a bajar, y Francis Morgan le dio a escoger entre estudiar, q era su único porvenir al carecer de dinero, o empresa familiar, o irse con Edith, y dejar los estudios. Tolkien decidió seguir estudiando.

Finalmente, Tolkien contrajo matrimonio con Edith Tolkien. Con todo, ella era anglicana, de manera que para poder contraer nupcias, ella renunció a su religión en favor del catolicismo. Eso hizo que, con los años, se fueran distanciando, teniendo sus discusiones, que en muchas ocasiones daban como resultado que ella le echara en cara el que la hubiera obligado a convertirse para ser marido y mujer.

No hay que olvidar que en la Inglaterra de principios del s.XX, ser católico era sinónimo, casi siempre, de pobreza, minoría social, y cierta separación. Este rechazo, hacía a Tolkien sentirse orgulloso de ser católico.

Literatura y subcreación

Tolkien siempre se definió a si mismo como un subcreador. Él no se consideraba un creador, puesto que ese papel se lo otorgaba solamente a Dios. Él, solo podía crear en base a lo que Dios permitía, es decir, subcreando sobre la obra divina.

Para él, el mundo que les rodeaba, el mundo real, era el mundo primario, creado por Dios. Todo cuanto habían los hombres, por lo tanto, al no poder ser parte de esa primera creación, era subcreación. Incluso el que crea algo, diciendo que Dios no existe, está haciendo una subcreación, ya que Dios es quien le permite crear.

Como ejemplo, los Valar (muy parecidos a los dioses olímpicos), en el Silmarillion, no pueden crear, solo pueden subcrear. Sus creaciones son una imitación, un eco de la creación de Eru. Melkor, no es capaz de crear. Por eso su canto es discordante. Todo cuanto él puede hacer es subcrear o corromper. Todo cuanto intente hacer viene, en último término, de Eru. No deja de ser planteable, por lo tanto, si todo cuanto ocurre en el Silmarillion, es decir, la caída de Melkor, Sauron, la guerra de los Silmarils… todo, es al final una creación de Eru, y por lo tanto, que clase de Dios puede ser Eru que no impide nada de esto.

Tolkien, en cuanto a la subcreación, considera que lo más cercano a la creación, pero siempre siendo subcreación, es la Fantasía. En la fantasía, el mundo es distinto al real, nadie discute lo que en él ocurre, porque es eso, precisamente, fantasía. Las leyes de la física que se han de seguir en las obras de ficción, basadas en el mundo real, no son aplicables en la Fantasía. Por ello, es lo más próximo que el hombre se encuentra a la subcreación.

Con todo, el mundo de La Fantasía no es infinito, ni mucho menos. A pesar de las enormes posibilidades que tiene, es necesario que haya cierta coherencia. Si el autor quiere que el lector pueda seguir el libro, se ha de establecer un pacto entre ambos. Es necesario que el lector se crea lo que está leyendo (dentro de unos límites); cuando deja de creerlo, se ha roto la magia, el hilo, y entonces, el lector observa que todo era subcreación.

Aún creamos según las leyes por las que fuimos creados.

Es un don tanto la capacidad de subcrear, como la propia obra creada. Todas las subcreaciones al final son en beneficio y gloria de Dios. Él es el creador principal, por lo tanto, Él es quien nos ha dado los dones para subcrear. Todo cuanto hagamos, lo honra.

La envidia

La envidia es importante en la obra de Tolkien. La envidia siempre ocasiona la caída, algo que en con Tolkien, aparece mucho. Los elfos, son criaturas ligadas a la tierra. Son inmortales, pero cuando mueren, desaparecen. Mueren con el mundo. Cuando el mundo se acabe, ellos morirán. Por el contrario, los hombres son de una existencia efímera como cuerpos, pero su alma es eterna, aunque eso no se vea nunca, y por lo tanto pueden alejarse del mundo y disfrutar de la vida en el más allá.

Esto, ocasiona envidias entre ambos colectivos. Los elfos envidian a los humanos por su alma eterna, y los humanos, que temen a la muerte porque no hay nadie que haya vuelto de ella, si es que se puede volver, envidian a los elfos por su inmortalidad en la tierra.

Los elfos, ante este miedo, deciden crear los Anillos de los Elfos, para ralentizar el envejecimiento del mundo. Con todo, esto va contra los intereses de Eru, que los ha creado de una manera determinada, y podría decirse que los elfos reciben su castigo cuando Sauron crea el Anillo Único, y con él controla a los tres anillos de los elfos. Como vemos, la caída tiene una reacción negativa para los elfos.

Alegoría, Aplicabilidad y Mito.

Tolkien, si algo negó siempre, es que en su obra existiera una alegoría hacia algo. Para él, simplemente era una historia, sin que nada viniera de ningún sitio, ni hiciera referencia a otras experiencias. Para él, en su obra, si bien es cierto que había mucho conocimiento proveniente de su vida (subcreación), también es verdad que ésta no esconde ningún mensaje oculto, que no hay nada más allá de lo que se está viendo.

Así, cuando siempre le decían que la Guerra del Anillo era la 2ª Guerra Mundial, o que el Anillo Único era la Bomba Atómica, Tolkien prácticamente se indignaba. Él consideraba que lo único importante era la propia obra, no un significado alegórico que él no había introducido.

Para él, el autor cuenta una historia; ni más, ni menos. Son los lectores (somos), los que buscan significados a algo que él ha dicho. Somos nosotros los que intentamos ver más allá de lo que hay, e inventamos lo que no hay.

Tolkien reconoce haber escrito un cuento a partir de ciertas ideas religiosas, pero que éste no encierra ni alegoría ni parábola. Simplemente consideraba que era imposible escribir algo obviando la vida de uno mismo, y por lo tanto, al final, lo que él escribiera tenía que tener reflejos de su propia vida, sin que ello significara que había algún mensaje.

La gente, con todo, a veces le decía cosas que, una vez el propio Tolkien reflexionaba, hasta él mismo reconocía que era correcto lo que eso representaba, sin que al escribirlo, él hubiera tenido esa intención. Su propio subconsciente lo traicionaba en ocasiones, y le hacía escribir algo que al final se podía entender como otra cosa.

Este es el caso del Pan de Lemba.

Se trata de algo que da fuerzas, revitaliza, y que cuanto más comes menos necesitas comer de otros alimentos. Duradero. Cuando le dijeron que era, claramente, la Eucaristía, Tolkien no pudo menos que reflexionar, y darse cuenta de su gran parecido (e incluso reconocerlo). Con todo, se excusó diciendo que esa no había sido, ni mucho menos, su intención. Él buscaba un alimento para los hobbits, algo que les diera fuerzas, que les permitiera viajar lejos sin tener que detenerse a cazar, y que ocupara poco. Tolkien necesitaba que las cosas parecieran lógicas, para que no se rompiera el nexo de unión entre el lector y el libro. Si Frodo y Sam hubieran viajado días y días sin detenerse para cazar, el lector se habría preguntado “¿y estos que comen?”, lo que habría roto el “pacto” entre obra y lector. Por eso, sacó la idea de las lembas. Y encajaban perfectamente.

Tolkien considera que “venimos de Dios […] e inevitablemente los mitos que entretejamos, aunque contengan error, también reflejarán un fragmento desprendido de la auténtica luz, la verdad eterna que está con Dios. Ciertamente sólo al hacer mitos, sólo al convertirse en subcreador e inventar historias puede el hombre aspirar al estado de perfección que conoció antes de la Caída. Nuestros mitos pueden estar errados, pero se encaminan, aunque temblorosamente, hacia el verdadero puerto, mientras que el progreso materialista sólo conduce al un abismo abierto y a la Corona de Hierro del poder del Mal.”

Tolkien, considera que quien escribe los mitos, cree en esos mitos. Para quién lo está escribiendo, todo cuanto cuenta es cierto; su historia, ha ocurrido. Esos Mitos son reales, aunque en realidad no lo sean, y resulta imposible verificar si lo han sido o no. El escritor debe proporcionar una explicación a aquello “extraño” que ocurra, aunque al final sea una explicación épica o heroica.

Para Tolkien, con todo, esos Mitos eran sencillos de hacer. Hoy en día, nadie podía verificar que aquello no había ocurrido realmente. El escritor podía creerlos, y hoy nadie podría demostrar la falsedad de estos (aunque tampoco su veracidad). Lo difícil, para Tolkien, era escribir Mitos en la actualidad, puesto que cualquier mito podía ser comprobado en el momento. La sociedad era más inteligente, menos crédula. Por eso, Tolkien, al escribir, consiguió publicar el Señor de los Anillos, ya que a pesar de ser fantástico, la magia con el lector no se rompía. En cambio, el Silmarillion era demasiado increíble, fantasioso. La gente no habría creído lo que había en esa historia, y por lo tanto, el pacto estaría roto antes de forjarse.

Algo que Tolkien utilizaba, era introducir al lector en medio del mundo. Quería que el lector no comprendiera todo cuanto ocurría a su alrededor. Cuando Merry y Pippin, son capturados por los Tumularios y llevados a los Túmulos, cuando Tom Bombadil los rescata, Merry grita “Los hombres de Carn Dûm cayeron sobre nosotros de noche y nos derrotaron”. Tolkien no da mayores explicaciones en referencia a quienes son los hombres de Carn Dûm, ni de quién son esos túmulos. Sencillamente, lo que hace Tolkien es introducir al lector en un mundo del que, al acabar de acceder, no puede aspirar a conocer todo cuanto ocurre, o todo cuanto ha ocurrido. Sin haber leído el Silmarillion, el lector no puede saber qué es Carn Dûm. Eso es algo que hace al lector sentirse inmerso en la obra.

La cosmología de Tolkien.

  • Dios -Eru- es el Dios creador, y estaba antes de todas las cosas.
  • Todo lo que no es Dios es creación.
  • Dios crea seres dotados de cuerpo (hroa) y alma (feä).
  • Los seres espirituales creados por Dios son sus hijos.
  • Sólo Dios puede crear vida. Los seres creados pueden remedar y pervertir, pero no verdaderamente crear.
  • Se produce una rebelión de los primeros creados, por envidia y ansia de dominio, liderada por el más poderoso de los hijos de Dios.
  • Dios es bondadoso y respeta la libertad de los seres creados, pero apartarse del designio divino implica extrañamiento de la divinidad y es el origen del mal en el mundo.

A continuación, podemos observar algunas diferencias en las propias similitudes entre la obra de Tolkien, y la religión católica.

  • Los primeros seres creados por Eru (los Valar), son manifestaciones de los diferentes    aspectos e intereses de Dios; uno representa al agua, otro a la tierra, otro a la legalidad…; por el contrario, los primeros seres creados por Dios (en realidad los segundos, pues los Leviathanes fueron creados primero), los ángeles, si bien son muy parecidos a los propios Valar, no representan un aspecto concreto de Dios. Son simplemente los primeros creados, poderosos, y bastante parecidos.
  • El modo de la creación, por medio de la música, en el caso de Eru, y la creación sólo por Dios, en el caso de la religión católica.
  • Algunos de los poderes angélicos deciden vivir dentro de los confines del mundo creado (Arda), llenándolo de significado con su poder y atándose a él.
  • Los hijos no angélicos de Eru son de dos tipos: elfos atados a la Tierra mientras ésta perdure y hombres de corta vida en la Tierra pero cuyo destino no está atado a la Tierra.

La caída y la derrota

En la Biblia hay muchas caídas (Adán y Eva, Caín y Abel, La torre de Babel…). Estas caídas se ocasionan porque alguien se rebela contra el plan divino, y, por ello, Dios debe castigar a quien se ha atrevido a tal afrenta. El castigo, tiende a ser muy duro (el derrumbe de la Torre de Babel que sepultó muchas vidas, la expulsión del paraíso para Adán y Eva…).

También, en la Tierra Media hay caídas. Y muchas.

Melkor, o Morgoth· Melkor: El primer en caer. Se rebela contra Eru (Dios), y es expulsado por sus hermanos. Es el más poderoso de los hijos de Eru (como Lucifer), y se dedicará a corromper todo cuanto pueda de la obra de su padre y de sus hermanos. La mancha de Arda es ocasionada por él. La Tierra no es como debería haber sido, ha quedado manchada por Melkor, pero de ello surge algo bueno, una belleza más perfecta que si hubiera sido inmaculada.

· Aule: Es uno de los Valar. Tenía en él la esencia del Creador. Aule estaba impaciente por ver vida en la Tierra, y había pasado mucho tiempo desde que Eru había creado la Tierra, y ante la espera, decide crear unos seres, a escondidas de Dios (Eru); crea a los Enanos a partir de la piedra. Cuando Eru lo descubre (porque Eru lo ve todo), ofendido porque Aule haya creado vida antes que sus “primeros nacidos”,  decide castigarle. Le acusa de crear imperfección, unos seres autómatas, sin voluntad propia, que solo obedecen las órdenes e intereses de Aule, una creación errónea. Asó, Aule acepta acabar con ellos, pero Eru lo detiene, pues los enanos, en vez de obedecer como autómatas, se niegan a morir. Eru les ha dado voluntad, y por lo tanto, pueden vivir, pero deberán dormir hasta el momento en que haya puesto en el mundo a los primeros nacidos. Con todo, vemos la parte negativa de esto. Los enanos y los elfos siempre se llevarán mal, y serán prácticamente enemigos, en recuerdo de aquella primera vez que los enanos casi fueron destruidos para que los elfos fueran los primeros nacidos.

· La caída de Feanor: Feanor, creador de los Silmarils. El mayor artesano de toda la historia de la Tierra Media, posiblemente. Era un elfo orgulloso, que se creyó capacitado para burlarse de los Valar y actuar por su cuenta. Su caída, se da porque no quiere poner SU creación al servicio de LA creación. Su caída llevó la destrucción a los Noldor y a los Teleri, y le causó a él mismo la muerte. Su caída se da porque no está dipuesto a que, trás la destrucción de los Dos Árboles que alumbraban Valinor, se niega a que sus Silmarils puedan devolverles la fuerza y la vida a los Árboles. Su orgullo, su arrogancia y su mezquindad ocasionaron la muerte de miles de elfos.

· La caída de los hombres: Númenor.

· Denethor:  Denethor, Senescal de Gondor, enloquece al saber que su hijo Boromir ha fallecido, y al saber que el legítimo Rey de Gondor ha llegado a Minas Tirith, y que él va a perder su sillón, en el que lleva tantos años sentado. Está a punto de acabar con la vida de Faramir, su otro hijo.

· Boromir: Cae al intentar utilizar el Anillo Único para su propio beneficio, traicionando al propio Frodo. Con todo, muere dignamente, defendiendo a los

Aule, y los enanos con voluntad.

hobbits Merry y Pippin.

· Los elfos: Durante la 2ª Edad, se forjan los Anillos de los Elfos, con la intención de poder controlar el ritmo del mundo, y así poder alargar sus vidas. Son castigados, ya que Sauron crea su Anillo Único, y controla al de los elfos. Esto acaba ocasionando el fin de los elfos en la Tierra Media y su vuelta a Valinor.

·Saruman: Intenta parecerse a Sauron, pero no consigue alcanzar tal poder, y acaba cayendo, igual que los anteriores.

Tolkien deja claro que la salvación no está en la Tierra. Si vemos su obra, recoge perfectamente el sentir de que el mal no es erradicable. El mundo está caído. La simiente de la caída está permanentemente en la Tierra. La historia siempre se repite. Los elfos consiguen infligir una derrota a Melkor, pero poco después Melkor arrasa a un gran ejercito de elfos y les causa grandes daños. Cada vez que el bien gana, se da un resurgimiento del mal, que volverá a enfrentarse al mal. Vencen a Melkor, aparece Sauron. Cuando vencen a Sauron, los niños en Minas Tirith juegan a ser orcos. En la vida real, en el mundo primario, ocurre igual. La 1ª Guerra Mundial, la Gran Guerra, fue considerada como la última de las guerras. Poco después ocurrió la 2ª Guerra Mundial. Cuando esta acabó, se inició la Guerra Fría, y la amenaza nuclear. El propio hombre está caído, y no parará hasta haberse destruido, o al menos eso es lo que parece.

Gracia y Eucatástrofe

La Gracia de Tolkien, se refiere a que para que Dios intervenga, uno tiene que ayudarse a si mismo. La intervención divina es más bien, una especie de “suerte” en el momento oportuno, siempre que uno haya hecho tanto como pudiera.

El final del libro, con Gollum arrancándole el anillo del dedo a Frodo, resbalando, y finalmente cayendo a la lava en las Grietas del Destino, para acabar destruyendo el anillo, no es un final torpe. Trata de mostrar esta “gracia”. Así, se demuestra que el bien es lo que ha triunfado. Frodo, al llevar a Gollum consigo durante todo el camino, cuando debería haberlo matado, está cometiendo una locura. Los buenos actos de Frodo para con Gollum durante todo el viaje, hacen que, cuando el propio Frodo se muestra incapaz de acabar con el Anillo, sea Gollum quien acabe haciéndolo, y con todos los lugares posibles en los que resbalar, acaba resbalando en las Grietas del Destino, y muriendo junto con el Anillo; parece ser, que la gracia divina se muestra dándole un pequeño empujón a Gollum.

Otro ejemplo de esta “gracia”, lo vemos en Merry y Pippin. Para una misión tan arriesgada como la que se plantea, hacen falta héroes, y en vez de eso, se manda a cuatro hobbits, dos de ellos un par de jóvenes hobbits demasiado entrometidos. Pero su ofrecimiento generoso hace que no puedan ser rechazados, y finalmente, se demuestra la importancia de éstos, tanto con los Ents, como en Rohan, e incluso ayudando a acabar con el Rey de los Nazgul.

La Eucatástrofe hace que, todo aquello que pueda salir mal, y que parece que tiene que salir mal, sin ninguna posibilidad para el bien, acabe bien, con una victoria del bien. Hay que pensar que todo va a salir mal para que al final, la Eucatástrofe haga que todo salga bien. La Eucatástrofe es el giro de tuerca del último minuto, el cambio de que todo vaya mal a hacer que todo acabe bien. Es un recurso literario muy utilizado, que dota de mayor épica a la historia, pero que ha de ser bien llevado a cabo para que no parezca excesivamente increíble.

El Mal y el Libre Albedrio

Hay una primera versión del mal, maniquea, que nos hace ver que el bien  y el mal son dos compañeros inseparables, que siempre luchan en una batalla sin fin, de la que ninguno de ellos puede salir vencedor definitivamente.

Así, vemos que el Anillo, lo que hace, es amplificar la tentación; Sam se ve como el mejor jardinero, Boromir como el mejor guerrero, y Galadriel como una gran reina, cuando se sienten tentados por el anillo. El mal intenta hacer que caigan (la caída siempre está presente en la obra deTolkien, junto con la tentación; incluso en Sir Gawain, vemos la caída y la tentación como elemento importante de la obra).

En cuanto al libre albedrío este aparece configurado como la libertad que dio Eru a sus creaciones para decidir por si mismas. Dios, por amor a sus hijos, los dota de libre albedrío, y así se excluye de su participación en el bien o el mal de sus criaturas.

Los propios Pueblos Libres, no son libres porque no tengan un líder (lo tienen, y los manda a la guerra sin dudar), si no porque no están sometidos a nadie, tienen el libre albedrío para decidir sus acciones por si mismos (al menos sus dirigentes).

Muerte y Trascendencia

La inmortalidad, estrictamente una longevidad coextensiva en Arda. Para los elfos, el Bien de Iluvatar es la capacidad que les ha dado a los hombres de morir, pero tener un alma que traspase este mundo; los hombres, en su forma de alma, no están ligados a la Tierra. Los elfos si, y por eso, para ellos, cualquier muerte es un motivo de mayor desesperación. Esto lo podemos ver en el matrimonio de Arwen y Aragorn. Arwen, como elfa, puede ser inmortal, pero decide prescindir de esa inmortalidad para estar junto al hombre al que ama, Aragorn. Éste, tiene una longevidad más allá de lo normal, pero finalmente muere como un gran hombre, cuando él quiere, ya que considera que ya ha vivido suficiente, y es hora de descansar (decide morir a los 210 años). Aragorn, muere sabiendo que hay algo más allá de la muerte, tiene esa esperanza, y por ello muere tranquilo y feliz. Por el contrario, Arwen, una elfa educada como tal, llora desesperada cuando ve a Aragorn muerto, ya que para ella, después de la muerte no hay nada. La muerte tiene una trascendencia mayor para ella. Por eso abandona el reino, y se va hasta Lorien para morir sola. Siente un dolor inconsolable, puesto que ella es incapaz de creer en la posibilidad de que el alma sobreviva al cuerpo.

La paradoja del cristianismo

Hay que perder para ganar. Los humildes serán ensalzados. Bienaventurados los humildes porque ellos serán salvados. Jesús tiene que morir para salvar al hombre. El cristianismo parece indicar que para conseguir algún bien, antes hay que sufrir. Sacrificio. En el libro, al final, ocurre algo parecido. Aquellos de los que todo el mundo se ríe, aquellos que son humillados, son quienes finalmente adquieren toda la gloria: los hobbits. El propio Sam, cuando vuelven de las Grietas del Destino, se convierte en alcalde de la Comarca, y Aragorn, como rey, no entra en la Comarca, si no que espera a que Sam salga fuera antes de saludarlo. Se le otorga un gran honor a Sam. Incluso el propio Frodo, aunque de una forma más trágica, obtiene el honor de marchar a Valinor con los elfos. Vemos pues, que aquellas criaturas más humildes consiguen al final, no solo vencer al mal, si no además adquirir gran relevancia y fama.

Conclusión

Puede decirse que el principal propósito de la vida, para cualquiera de nosotros, es incrementar, de acuerdo con nuestra capacidad, el conocimiento de Dios mediante todos los medios de que disponemos, y ser movidos por él a la alabanza y acción de gracias.

Las influencias no canónicas de Tolkien

24 May

Conferenciante: José Manuel Ferrández Bru.

Josemanuelferrandez.com

Esta conferencia, versó sobre las influencias de España en la obra de Tolkien. Si, de España.

Hay que decir algo importante de Tolkien. Nunca le gustó que psicoanalizaran su obra. No le gustaba que trataran de sacarle algún significado oculto o extraño. Para él, su obra era lo que era, sin que nadie tuviera que buscar qué es lo que había influido en que, si había significados alegóricos, etc.

Esta influencia ha pasado totalmente desapercibida en Inglaterra, posiblemente por su “chauvinismo”, haciendo que todo aquello que ocurre más allá de Gran Bretaña no tiene importancia.

Si que es cierto, que la propia biografía de Tolkien influyó en su obra, aunque él prefiera negarlo. Veamos algunos ejemplo.

-Tolkien y Frodo, son huérfanos desde muy pequeños. La madre de Tolkien murió cuando él tenía 6 años, y su padre había muerto cuando él tenía 2. Frodo es cuidado y educado por su tío Bilbo.

-El molino de Sareholle, en Birmingham. Era un lugar cercano a donde Tolkien se había criado, y siempre guardó un gran recuerdo de él. Era un lugar bucólico, en pleno campo, verde, donde él y su hermano acostumbraban a jugar y corretear. Tanto es así, que la Comarca está posiblemente inspirada en esta zona de Inglaterra. Se inspira en esta vida en el campo para realizar esta zona de la Tierra Media.

– La 1ª Guerra Mundial. Marcó mucho a Tolkien (y a cualquiera que participara en ella), y sin lugar a dudas, hay reminiscencias de esta en su obra. Podemos ver una muy clara, entre la Ciénaga de los Muertos, y la Batalla del Somme.  Es una de las batallas más sangrientas de la historia. Los obuses de ambos bandos abrían grietas en el terreno. Cuando los ingleses cargaron para tomar las trincheras alemanas, estos, armados con ametralladoras, mataron a miles y miles de aliados. Esos cuerpos cayeron en los agujeros formados por los obuses, y, cuando poco después llovió. Esos cuerpos quedaron anegados en el agua, y en muchos sitios, se les veía flotando. Es evidente, que el parecido entre una escena y otra es importante.

Más allá de estos apuntes, veamos la influencia española en su vida.

Tolkien tuvo una influencia española en su vida, y una muy importante, además. Se trata del tutor de Tolkien, una especie de padre adoptivo. ¿Su nombre? Francis Morgan. En Inglaterra. En España, era conocido como Francisco Javier (Curro) Morgan y Osborne (1857-1935). En efecto, Osborne. Venía de la misma familia que los actuales, y que Bertín Osborne. Este hombre, era un sacerdote católico, confesor de la madre de Tolkien. Hemos de decir, que su madre se convirtió al catolicismo, algo que en Inglaterra, como es evidente, no estaba muy bien visto. No es que fuera una paria social, pero poco le faltaba. Al verse al borde de la muerte, la mujer le pidió al padre Francis Morgan que cuidara de sus hijos, y que se asegurara que seguían siendo católicos. Y Francis Morgan, lo hizo. Se convirtió en su tutor. Digamos, que los adoptó. Fue su tutor hasta la mayoría de edad de Tolkien.

Francis Morgan fue su tutor y educador durante la parte más importante de la educación de Tolkien. Desde 1982 hasta 1910, en que Tolkien es mayor de edad, y poco después irá a la 1a Guerra Mundial.

Es este sacerdote quien se encarga de su primera educación, así que dejará huella en Tolkien. Es el propio sacerdote quien se encarga de pagar buena parte de su educación, tanto en Birmingham, en la mejor escuela privada que había, que era una escuela no católica (de manera que tuvo que luchar mucho para lograr introducir a un alumno católico), y más adelante, él mismo pagaría parte de la matrícula de Tolkien en Oxford.

Veamos algo de la vida de Tolkien, que tiene relación con su tutor, y con la historia de Beren y Luthien. Tolkien, cuando estudiaba en Birmingham, se enamoró de una chica. Esta chica, más adelante sería su mujer, Edith Marie Tolkien. Ellos estaban juntos, y las notas de Tolkien empezaron a bajar rápidamente. Siendo así, el padre Morgan le dice a Tolkien que debe escoger, entre ser como su hermano, es decir, comprarse una granja y se feliz, o estudiar, conseguir al menos media beca para Oxford, y dejar de ver a esa chica hasta que no sea mayor de edad.  Tolkien quería estudiar, de forma que aceptó dejar de ver a Edith, y se puso a estudiar, de manera que, finalmente, obtuvo esa media beca para Oxford. El resto de sus estudios allí se los pagó Francis Morgan de su bolsillo.

De esta historia, nace, sin lugar a dudas, la historia de Beren y Luthien. Beren, el hombre enamorado de una princesa elfa (Luthien), pero que se enfrenta a la negativa del padre de esta a permitirle estar con ella, a menos que venga con uno de los Silmarils bajo el brazo. Y Beren se va en busca del Silmaril, y finalmente vuelve con uno y puede estar con su amada Luthien. Esta historia, es obvio dónde está inspirada. El padre Morgan es el padre de la princesa.

Con todo, Tolkien jamás deja de querer a Francis Morgan. Lo llama su liberador, y dice que éste le ha dado la libertad. Más adelante, veremos las muestras de afecto que tiene hacia él.

El biógrafo de Tolkien, Carpenter, fue muy duro con el padre Morgan, y lo llamó hombre poco inteligente. También se le consideraba un fanático religioso.

Es gracioso, porque Morgan permitió a Tolkien estudiar en una escuela no católica (algo raro para alguien tan “fanático” religioso), y además, no era precisamente un hombre de escaso intelecto.

Hablemos de Francis Morgan, y sus orígenes.

Venía de una cultura anglo-hispana, del sur de España. Ingleses adinerados habían comprado tierras, sobretodo en Andalucía, y se habían dedicado al vino de Jerez. El vino lo hacían en España, y luego lo vendían en Inglaterra. Francis Morgan descendía de una de estas familias.

La élite económica de estas familias, estudiaba en Inglaterra, y Francis Morgan no fue una excepción. Estudió en el Oratorio de Birmingha, una escuela católica de Birmingham de mucho nivel académico. El propio Tolkien, de joven, pasaba mucho tiempo allí.

Una vez finalizó sus estudios en el Oratory of Birmingham, continuó con sus estudios en la Catholic University College of Kensington, un intento de crear un Oxford católico. No salió demasiado bien, y Morgan se fue entonces a la Universidad de Louvain, en Bélgica, donde paso 2 o 3 años más.

Vemos, por lo tanto, que no era un hombre de escaso intelecto. Era un hombre culto, que había tenido una buena educación.

A ello hay que añadir, que tanto el padre como los tíos de Francis Morgan eran hombres también cultos e ilustrados, y al menos su padre y sus tíos habían escrito algunos libros. Morgan, por lo tanto, tenía buenos antecedentes de cultura.

La familia de Francis Morgan, por parte inglesa, muere con él, con su hermana y con su hermano. Su hermana se hizo monja, su hermano tenía un retraso mental, y él era sacerdote. Esa rama de la familia terminaba ahí. Pero, su familia continúa por la vertiente española; los que se dedicaban al jerez principalmente.

Aparece un nombre, Cecilia Böhl de Faber, conocida como Fernán caballero en sus libros. Era una importante escritora del s. XIX, que escribía bajo seudónimo (seguramente por ser mujer, y la poca aceptación que habría tenido de otra manera). Esta mujer, tenía cierta influencia sobre la educación de Francis Morgan. Ella, pasaba tiempo con el pequeño Francis cuando este estaba en España (y era bastante niño), e incluso jugaba sobre las rodillas de Cecilia.

Por lo tanto, vemos que Francis Morgan era un hombre inglés, si, pero con mucha influencia española. Influencia que sin duda transmitió, al menos en parte, a Tolkien.

La influencia de Francis Morgan (y de la cultura española) en Tolkien

1. Transmisión de su propia tradición.

Podemos ver esto, por ejemplo, en las adivinanzas a las que juegan Bilbo y Gollum en el Hbbit. Analizándolo, 7 de las 8 adivinanzas, provienen de la literatura y tradición inglesas. La 8ª adivinanza (la del viento) viene de Cecilia Böhl de Faber, o al menos, está fuertemente influenciada por ella (tiene una adivinanza escrita muy muy parecida).

2. El gusto de Tolkien por el castellano

A Tolkien, a pesar de que no le gustaba ninguna de las lenguas romances, si que le gustaba, y mucho, el castellano (o español). La primera lengua que Tolkien inventa, el Nazareno, proviene directamente del castellano.

3. La influencia del Oratorio de Birmingham.

Cuando Tolkien se había quedado sin la beca, se dirigía a estudiar al Oratorio de Birmingham. Tiene, sobretodo, una gran influencia católica en él. Le da fuentes católicas para sus libros.

Pio X

4.  Influencias religiosas contemporáneas.

Sobretodo sacadas a través del Papa Pio X. En el Oratorio de Birmingham, uno de los sacerdotes, Denis Sheil, era muy amigo del Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Rafael Merry del Val, que era español.

De Pio X, Tolkien obtiene sobretodo una retórica anti materialista. Tolkien siempre había renegado de la tecnología, y la Iglesia Católica, con Pio X al frente, tuvo una política anti materialista, anti avances, anti tecnológica.

5. Francis Morgan era un hombre rico, que pagó los estudios de Tolkien en Oxford.

Fue un segundo padre para Tolkien. Le dio amor, cuidados y felicidad. Se decía que tenía un toque andaluz. Contando que los ingleses acostumbran a tener un carácter muy distinto al de los andaluces, se entiende que a Francis Morgan lo tomaran por alguien poco inteligente, “cazurro”.

Cuando Tolkien fue al a 1ª Guerra Mundial, a pesar de estar ya junto a Edith Marie (no casados, pero si como novios), puso a Francis Morgan como persona con la que contactar en caso de que le sucediera algo.

A ello, añadamos que Tolkien, cuando tuvo su primer hijo, lo llamó John Francis Tolkien, en claro homenaje al hombre que lo había educado y acogido.

También, Tolkien, al menos a nivel anecdótico, cuando Francis Morgan ya era un anciano, se lo llevaba a la playa con su familia, para pasar el día con él.

La familia de Tolkien, sabe perfectamente de esta relación tan personal que tenía con Francis Morgan.

Podemos ver, por lo tanto, que alguien como Francis Morgan, un hombre anglo-hispano, con tanto de uno como de lo otro, siendo el tutor de Tolkien durante toda su infancia, tuvo que dejar huella, no solo como persona, sino también como cultura de la que provenía. La española.

Gracias por esta lectura. Nos vemos la semana que viene.